José Antonio Caro Ginebra
Un maestro callado
Omar Rancier / Gustavo Luis Moré
De la obra de Caro Alvarez supe en mi tiempo de estudiante en una escuela de arquitectura de la UASD donde se hablaba poco de la arquitectura dominicana, en las magnificas clases de Composición del profesor Gautier, el queridísimo Doi, parte del famoso Eje Italia mencionado por Plácido Piña, compuesto por un grupo de arquitectos formados en ese país: Doi, Calventi, Victor Bisonó, grupo dotado de una visión más social y humanista que el otro grupo mencionado por Plácido, el de los formados en los Estados Unidos, que tenian una visión más tecnológica. De este sólo recuerdo a Fred Goico, pero que mirando hacia atrás, también podríamos incluir a Miguel Vila, Apolinar Fernández de Castro y Danilo y Tony Caro Ginebra, egresados también de academias norteamericanas.
Un aporte de Tony en el campo académico que muchos desconocen es que fue de los que dieron forma, acompañado de Pedro José Alfonso, Cuquito Armenteros, Donald Barbel y Jocelyn Beras, al primer plan de estudio de la Escuela de Arquitectura y Urbanismo de la UNPHU.
Más adelante, ya en el Grupo Nuevarquitectura, y a partir de las discusiones y los extraordinarios trabajo de Gustavo Luis Moré -Cuquito-, sobre la arquitectura moderna en la Era de Trujillo, fuimos conociendo más sobre la obra de Caro y sus hijos, que continuaron la tradición de hacer buena arquitectura, al punto que dedicamos la Segunda Bienal de Arquitectura de Santo Domingo, en 1988 a José Antonio Caro Álvarez y durante la organización de esta bienal conocí a Tony, quien desde el primer momento se prestó no sólo a cooperar con la bienal sinó también a patrocinarla.
Recuerdo un artículo, que a raíz de esta bienal publiqué en el periódico El Caribe, sobre Caro Alvarez, donde decía que la Oficina de Caro Alvarez (I+A) fue la oficina de arquitectura más grande del pais durante la dictadura, aseveración que fuera corregida en un brillante artículo del arquitecto Pérez Montás, donde señalaba que la mayor oficina de arquitectura en esa época fue la de Gazón Bona.
En aquel momento nos suministró información e imágenes de la obra de Caro, como la bella foto de la Facultad de Medicina de la USD, con el texto manuscrito del Maestro que decía “Concepto moderno y serenidad griega”. Aquella vez tuvo la confianza de pedirme que presentara el trabajo del Estadio Olímpico Juan Pablo Duarte, diseño de Fred Goico construido por la oficina de los Caro, Ingenieria y Arquitectura, en una reunión internacional de, creo, la Asociación Norteamericana del Hormigón Armado, que se celebraba en La Romana y a la cual no podía asistir, cosa que hice con más miedo que vergüenza, con la información y fotos que me suministró. Asi quedo sentada una relación de respeto y afectos que perduró hasta la semana pasada cuando me sorprendiera su partida.
Posteriormente, con el apoyo de Tony, se dejó instaurado en la Bienal de Arquitectura el Premio Caro al mejor proyecto en la categoria de tesis de grado y en el año de la pandemia, a traves de Pinturas Popular, se otorga independientemente de la Bienal el Premio Caro, iniciativa que galardona la excelencia estudiantil.
Los trabajos realizados por Tony y Danilo continuaron aportando calidad a la arquitectura moderna. De una manera callada y sin estridencias, obras como las del Museo del Hombre Dominicano, con su encantadora entrada donde se despliega magistralmente el promenade architectural corbusiano y la imponente Biblioteca Nacional, son obras paradigmáticas del siglo XX y coincido con Cuquito quien escribió, hace poco una nota en internet que decía que el Museo del Hombre es una de las mejores obras del siglo XX.
Justamente Cuquito me invitó a escribir un texto sobre los Caro para el Pro_File AAA07, libro magnífico publicado sobre esta familia de arquitectos, constructores, mecenas y empresarios que han marcado una pauta luminosa en un pais que se nos oscurece por momentos.
La obra de Tony, con Danilo, Jaime y la sangre nueva Juan, su hijo, y con muchos otros brillantes arquitectos que pasaron por ese taller creativo, están ahí, calladas, mostrando como se hace buena arquitectura.
Tony, como lo veo, fue eso, un maestro callado que habló a través de su arquitectura y que se nos fue calladamente.
Omar Rancier, 20 de mayo del 2026. Penélope.





