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AAA Pro_File 09 Moré Arquitectos: 40 Años de espacios y palabras

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Moré Arquitectos: 40 años de espacios y palabras 

Tan potente es la arquitectura que pasa desapercibida. Se nos aparece en los sueños, nos permite vivir toda una vida, y apenas exige tenerla en cuenta cada cierto tiempo, dedicarle la atención a mantenerla, a darle soporte, como si estuviera viva y requiriera de nosotros. Dedicar la vida a imaginar lugares, a crear con otros los espacios que se esconden en los sueños, o luego nos regresan a la memoria, es un oficio capaz de transformar, inadvertidamente, la existencia de todos los seres humanos.

Este libro no es un libro. Es un proyecto de liberación en el que se comparten los hechos más singulares de una vida dedicada a hacer muchas cosas. Pasa el tiempo, y uno vive a veces conscientemente, a veces inconscientemente. John Lennon dijo “Life is what happens to you while you’re busy making other plans.”

Este libro quiere ser un reflejo de lo que he hecho mientras hacía cosas importantes, y a la vez, un documento que recoge algunas que después de todo, si han resultado serlas. Para mi al menos.

Su propósito es la esperanza de profundizar una huella que frágilmente se ha dejado en el camino. Es el de mirar hacia adentro para abrir hacia afuera y en el proceso, comunicar el mundo que me tocó hasta ahora vivir y del que nunca acabo de asombrarme. Siempre he dicho que si tuviera que escoger la palabra más bella del idioma castellano, esta sería la palabra “Maravilla”.

Para hacer un libro hay que escribir. Escribir no es un proceso automático. Es el resultado de leer, de vivir, de pensar y de abandonar un miedo que de vez en cuando, invade al escritor. El tiempo de la escritura es muy relativo. Algunos escritores lo hacen como si hablaran, o mejor, como si miraran y pudieran a través de sus ojos, contar lo que el cerebro y el corazón les dicta. Freddy Ginebra, Eugenio Pérez Montás, Ramón Gutiérrez o Marianne de Tolentino me vienen a la mente. En mi caso, la escritura llegó de la mano de la arquitectura; hacer proyectos requirió describirlos, y de comunicar, a través de palabras no sólo de dibujos, los valores de una idea. Tiempo después entendí que editar periódicos, revistas, y eventualmente, libros, era un poco como diseñar. Es como planificar la totalidad de un volumen e ir asignando espacios, llenos, claros y oscuros, en una secuencia rítmica, con una estructura musical, en un promenade architecturale hecho con palabras.

Hay textos que salen en minutos aunque sean producto del pensamiento de años; los editoriales de AAA, por ejemplo, son el resultado de una investigación a profundidad de meses, con un ritmo de aparición trimestral; no hay tiempo para dudas. Hay otros textos que toman toda la vida: el libro que escribí y edité para el Banco Popular sobre Guillermo González, o para la serie Pro_File de los Arquitectos Caro, tardaron décadas en ser investigados, y más de un año en ser documentados y diagramados. Este mismo texto, ha estado en proceso durante 40 años, antes de decidirme a enfrentarlo.

Escribir es duro. Es un oficio exigente, que tiene pocas recompensas. Es un proceso egoísta, casi obsesivo, por medio del cual el autor confía que logrará la complicidad de otros seres humanos, quienes se interesarán en acompañarle en sus historias, en ser partícipes de su aventura personal.
Pero, —y cada escritor lo sabe— no hay satisfacción igual. La palabra puede llegar a ser un acto definitivo, concluyente, transformador. Puede revolucionar el alma y la vida del que la recibe. Es tan potente su efecto, que los políticos, los sacerdotes y filósofos, los escritores e historiadores, los amantes, son capaces de atraparnos en sus redes, y convertirnos en aquello que ellos deseen. La palabra es el mayor instrumento del poder, en aquellos que quieren usarla para tales fines.

En mi caso, la motivación es otra, profesional, si se quiere, si bien la arquitectura que se hace con las palabras y la música que puede resonar en un texto, pueden ser tan gratificantes como la paz después de la guerra que implica confesar los sentimientos sobre el papel. Una vocación casi obsesiva de documentar, con tenacidad de coleccionista, todo el trabajo relizado, es el soporte estructural del proyecto, en realidad. El mismo aspira además, a que la obra pueda, más allá de cualquier asociación a un equipo de personas, ser entendida por los méritos de la obra misma; pretende que la obra en sí sea prioritaria a los seres humanos que la han realizado, en la imaginación del lector. Ojalá contar con esta bondad.

Moré Arquitectos ha sido el nombre de la firma que publica este volumen, por más de 30 años. Hoy en día incluye la presencia de María del Mar Moré, diseñadora de interiores y de Gustavo José Moré, arquitecto y fotógrafo, dentro del equipo ejecutivo de la empresa. El trabajo de Moré Arquitectos deberá entenderse como una obra en grupo, junto a nuestros numerosos asociados y colaboradores. Estamos conscientes de que este título debe ser ajustado a nuevas consideraciones de democratización y certeza en las autorías. Es muy probable que en poco tiempo, la firma aborde una actualización que precise la representatividad de los miembros y el carácter de trabajo del equipo.

Compilar el índice de proyectos, escribir sus pensamientos de origen y documentar con imágenes casi todo ha sido, un trabajo muy persistente, que tomó años en ser estructurado a un nivel medianamente satisfactorio. No todo es relevante para ser esculpido en la página. He tratado sin embargo de incluir con cuidado cada trabajo realizado organizados por apartados tipológicos y en un orden cronológico que el lector sabrá seguir. Hay uno que otro trabajo realizado que debo haber olvidado, algunos pocos que quisiera olvidar; pero la enorme mayoría está aquí secuenciado y en casos particulares de significación especial, profusamente detallados.

Hemos escrito textos titulados Reflexiones a Posteriori en un punto estratégico del discurso; en algunos casos tienen relación directa con el aprendizaje adquirido durante los procesos en curso en esos momentos, en otros no; me pareció interesante introducir “citas” teóricas o de conclusiones a las que he llegado durante el discurrir de mi carrera hasta la fecha, y que me parece que seguirán siendo estables en el tiempo. De alguna manera son síntesis teóricas de procesos prácticos, personales, algunos de ellos todavía en maduración.

Este libro quiso llamarse por mucho tiempo Memorias del silencio en el vacío.

Ese fue el espíritu que lo guió, hasta que nos decidimos por un título un tanto más específico. Dejamos esto a su interpretación.

Gustavo Luis Moré

AAA Pro_File 08

USD $15.00

Durante el transcurso de esta edición de Pro_File hemos profundizado detalladamente en la obra de Pedro José Borrell y en la historia detrás de cada obra. Esta historia, resumida apretadamente en apenas 300 y tantas páginas, es una mirada en la búsqueda de un hombre nacido en Puerto Plata pero criado en Santiago, educado en contacto estrecho con el arte y practicante de varias disciplinas creativas: el dibujo, la pintura, la fotografía y —como actividad totalizadora de todo ese aprendizaje— finalmente, la arquitectura. Es en la arquitectura que Borrell ha alcanzado una dimensión trascendente caracterizada por una serie de importantes obras que por derecho propio tienen su lugar en el corpus construido de la República Dominicana en los siglos XX y XXI. En ese universo se ha centrado el discurso de este volumen.

Borrell es antes que nada un arquitecto de oficio diestro y perfeccionista, consciente de su labor como proveedor de un servicio que debe cumplir los sueños, anhelos y peticiones del cliente. Sin embargo, no por ello su labor está exenta de una profunda dimensión introspectiva y de un compromiso profesional que no admite negociación en su posición creativa. Aunque no pretenda crear manifiestos, ni dictar normas, sus edificios han contribuido a la conformación de la imagen de los lugares donde se encuentran y han estructurado un ámbito en el imaginario cultural dominicano.

Sus obras de la década de 1970, quizás uno de sus grandes momentos creativos, son poseedoras de una poética muy particular, con edificaciones muy expresivas, fundamentadas en la estructura manifiesta. La producción de estos años le mueve a hacer uso intenso del hormigón visto, material que Borrell tradujo en propuestas tectónicas de una fuerza admirable. Su arquitectura doméstica de la misma época, marcó, con un vocabulario cónsono, pero paralelo, el sello plástico de la vivienda que demandaba la clase media de una sociedad en vertiginoso estado de evolución.

Durante las muchas conversaciones que hemos sostenido con Pedro José y los múltiples colaboradores que han participado en esta edición de Pro_File, nos hemos dado cuenta de que Cucho, como le conocen sus amigos, es el autor de una obra sin estridencias, de una sinceridad y una expresividad auténtica. En muchos de sus edificios tiende hacia la separación patente y visible en la propuesta formal de los diferentes ritmos funcionales que se verifican en el interior de los mismos. Queda clara la identidad funcional de cada parte del todo. Se trata de una actitud que el arquitecto reivindica como un credo cuando señala en una conversación con nosotros que él cree que el edificio debe ¨decir¨ como funciona. De ahí la marcada tendencia a enfatizar la separación de los distintos elementos que componen la propuesta arquitectónica. Núcleos de circulación vertical que adquieren una prestancia significativa, casas distribuidas en pabellones o un elemento poderoso marcando una entrada son algunos ejemplos de esta actitud.

Si bien su obra no transige con la contextualidad, tal y como se comprendió en los análisis críticos de la postmodernidad, en muchos de sus diseños hay una actitud de respeto al espacio de la calle: una pequeña plaza que conecta a la acera en un edificio institucional o el maravilloso —hoy mutilado— jardín escultórico propuesto para el “Huacal”, son solo ejemplos admirables de esta posición respecto al espacio público.

La andadura de Borrell no se circunscribe sólo a la arquitectura. Ya hemos dicho antes que la pintura y la fotografía han ocupado una parte importante de su quehacer. Incansable caminante, ha recorrido el país y el mundo realizando investigaciones arqueológicas, fotografiando la gente humilde de la tierra o realizando una importante labor conservacionista. Como arqueólogo submarino ha participado de importantes hallazgos de naufragios de la época colonial tal como consignan en esta edición los textos que Frank Moya Pons y Bernardo Vega generosamente han aportado. Este legado se agrega a sus edificios, que son parte del patrimonio arquitectónico moderno del país.

De todas las actividades creativas la arquitectura es aquella que más escapa a las libertades y al antojo del creador —el programa, los requerimientos, la legislación imponen su freno— pero también es la que más escapa a la imposición del tiempo en la persona del arquitecto. La experiencia agudiza los sentidos, afina la mano, hace que las soluciones de diseño sean producto de una naturaleza adquirida. Tal es el sello de un arquitecto maduro, de una obra reposada y coherente. Pedro José Borrell muestra hoy los signos de esa cualidad que, al ver su obra en perspectiva, son producto de un pensamiento profundo acerca del diseño y del hecho construido.

Al abordar el proyecto de este Pro_File hemos hecho uso de todos los recursos documentales a nuestro alcance. A través de los años, hemos revisitado y conocido muchas o casi todas sus obras, extendidas por gran parte de la República Dominicana; hemos conversado con compañeros de aula de Borrell, colaboradores, consultores y amigos. En una de esas conversaciones, Rafael Veras quien fuera su condiscípulo y laborara junto a él en el pionero proyecto del campus de la PUCMM en Santiago de los Caballeros, nos comentó: “por fin se decidió Cucho a hablar de arquitectura y es que Cucho es así, de la manera que lo retrata Omar Rancier en el interesante ensayo crítico que aparece en esta edición y en el que señala que la obra de Borrell es lógica, racional, correcta y sin aspavientos. El propio Pedro José señala en una entrevista que nos concediera: “en general yo me siento tranquilo con lo que he hecho y, más importante, con lo que todavía estoy haciendo …”

AAA Pro_File 07

USD $15.00USD $45.00

«Desde cualquier perspectiva, intuir que en el tiempo tres generaciones sucesivas de sus descendientes serían reconocidos como arquitectos de calidad en la República Dominicana, debió ser un hecho imposible para doña Mercedes Álvarez y don Francisco «Quico» Caro, hijo de inmigrantes españoles cuyo oficio de panadero sentó las bases para el desarrollo de toda su reconocida familia… José Antonio, nacido en Santo Domingo el 7 de junio de 1910 … consolida una educación amplia y de aguda visión, hecho que demostró con creces durante sus más de cuatro décadas de trabajo profesional y humanista en el desarrollo de la cultura dominicana. Fue tal su pasión, que sus dos hijos varones, José Antonio «Tony» y Danilo, ambos asumen el llamado de la vocación y realizan sus estudios profesionales en la Universidad de Cornell, y ya en una tercera generación, Juan Cristóbal, hijo de Tony, se forma también como arquitecto y al igual que su abuelo, su padre y su tío, mantiene una práctica destacada y firme… Este Pro_File 07, ha estado en proceso de edición desde los años 80, años en los que entramos en contacto con los Caro como parte de las investigaciones del Grupo Nuevarquitectura. Ha sido un desarrollo lento, madurado con el pensamiento y consciente del peso histórico que asumimos al resumir, en estas páginas, más de 80 años de afanes ininterrumpidos de toda una familia y en realidad, de toda una sociedad que les distingue».

AAA Pro_File 06

USD $15.00USD $37.50

«Dentro de su serie AAA Pro_File, que ya cuenta con 6 ediciones sucesivas en menos de dos años, Archivos de Arquitectura Antillana presenta con satisfacción uno de los más complejos procesos de investigación y emprendimientos editoriales de su historia, la producción de un volumen sobre la obra de la familia de ingenieros, arquitectos e interioristas con mayor trayectoria en la República Dominicana: el equipo configurado por el Ing. Arq. William Reid Cabral, su esposa Margarita Baquero de Reid, y sus hijos Patricia Reid Baquero (diseñadora de interiores), Carlos Reid Baquero (arquitecto) y Georgia Reid Baquero (gerente administrativa). . . generando una dinámica de trabajo a 6 manos: Billie, Patricia y Carlos se encargan del proyecto y la obra total de arquitectura. Doña Margarita y posteriormente Georgia, se dedican al arduo quehacer de mantener en cintura al trío, cumpliendo los tiempos, los presupuestos y los compromisos establecidos por el equipo, con todos sus clientes cada vez más entusiasmados con el producto de esta singular familia de creadores. Para AAA es un gran honor asumir la responsabilidad de darle forma editorial al trabajo de este grupo en la próxima edición de este Pro_File 06. Son años de proyectos, habitaciones llenas de planos, infinidad de álbumes de fotos, cantidad de anécdotas, historias, cuentos, los que hemos debido sintetizar en un volumen profundo y académicamente fiel, y a la vez expresivo, de la enorme calidad humana y el talento de estos dominicanos tan especiales que son los Reid Cabral Baquero».

AAA Pro_File 05

USD $15.00USD $25.00

«Pro_File 05 prosigue la serie de equipos de arquitectura dominicanos, formado por parejas o miembros de una familia. Tal es el caso de los hermanos arquitectos Atilio y Lui León Garrido, a su vez nietos del Ing. Atilio León, e hijos del reconocido arquitecto Atilio León Lebrón. . . Los León han desarrollado una manera muy propia de hacer arquitectura. Su formalidad está anclada rigurosamente en el vocabulario del Moderno, aunque en términos plásticos, la paleta se aprecie mucho más libre, abierta, dándole cabida a fuertes contrastes del blanco con colores primarios, a grafismos enmarcadores de los de otra manera simples volúmenes, elementos curvos o rectilíneos que definen planos, adelantan y recesan articuladamente las piezas de cada ensemble. Durante la investigación de esta edición, en la que participaron los colegas Gamal Michelén y José Enrique Delmonte, fue observada casual pero unánimemente, la fuerte identidad de su obra, aspecto que sin embargo, no obtiene una reflexión particular en el ideario de estos nóbeles autores, como podrá apreciarse en la clarificante entrevista que introduce el itinerario del Pro_File. Particular atención merece advertir la manera de proceder de los León con sus clientes. Más allá de los temas de la rentabilidad económica, predomina en ellos la vocación de solucionar, a su satisfacción, las demandas muchas veces contradictorias con los criterios del buen diseño. En este aspecto, Atilio y Lui han demostrado una intensa dedicación a explorar todas las posibilidades del proyecto, hasta encontrar una fórmula convincente para ambos extremos. Saludamos el éxito de ellos y les auguramos un gran y merecido futuro».

AAA Pro_File 04

USD $15.00USD $25.00

«Juan Zorrilla y Trinidad Baquero es una pareja de arquitectos que, vinculados a las iniciativas del Grupo PuntaCana, han actuado como artífices destacados de muchos de sus proyectos tanto urbanísticos, como de equipamiento y vivienda de alto rango para celebridades y personalidades de todo el mundo. La paleta de su arquitectura ha sido determinada por la normativa misma del Grupo PuntaCana, sobre todo inspirada en la visión del Sr. Oscar de la Renta, quien se ha asociado estrechamente a la materialización de una imagen regional tradicional, arraigada a una idea de lo clásico tropical. . . Zorrilla y Baquero han asumido este catálogo con gran dominio de sus cánones y sus rituales, procurando una adaptación poética a las leyes inmutables del paisaje antillano, y a la evocación de un espíritu del lugar notablemente amable, suelto y de gran apertura a la espectacular naturaleza circundante. Este Pro_File 04 destaca su obra realizada durante más de una década, en la que han manifestado un rigor especialmente laxo, una libertad compositiva apareada a los preceptos de las rutinas originalmente Palladianas del modelo clásico . . . La vigencia de este modelo podrá cuestionarse; lo que no se ha de poner en juicio es la calidad de esta arquitectura vacacional que han demostrado Zorrilla y Baquero, y que los ha convertido en uno de los equipos profesionales de mayor reconocimiento en la República Dominicana. Zorrilla y Baquero hacen una arquitectura sin época, para un lugar específico. Más allá de modas, o de tendencias, predomina sin embargo, una idea del lugar, un genius loci, que han podido arraigar. Oficio y rigor, imagen y semejanza».

AAA Pro_File 03

USD $15.00USD $25.00

«Pocas veces la profesión de la Arquitectura presenta oportunidades para una asociación vertical entre padre e hijo que responda a una vocación y admiración genuinas. Este caso . . . debe ser asumido como un caso extraordinario de integración entre dos profesionales cuyo respeto mutuo y su afiliación resultan admirables. . . la sinergía creada por José Horacio Marranzini y su hijo Alejandro, produce tal sensación de suspensión milagrosa, que hemos debido señalarlo así en esta introducción a su Pro_File03 . . . En el estudio de la obra de estos singulares autores dominicanos acudimos a una manifestación cualitativa de diseño verdaderamente extraordinaria. La obra del reconocido Sancocho –apodo de universal cariño entre sus múltiples allegados y clientes– es prolífica, creativa y de una modernidad entroncada en lo tropical. Reconoce que “el lujo de materiales y terminaciones me es ajeno, me resulta de una ostentosidad poco moderna”. He aquí la clave para entender su poética de obra natural, de formas libres y sensuales. . . Alejandro es más que nada, un gerente-arquitecto al mando de una oficina ágil, compuesta por arquitectos de talento con mucho calado profesional, que organiza, ejecuta, controla y finalmente entrega a satisfacción, obras cada vez más complejas, a la vanguardia del avance tecnológico, de gran participación en la ciudad y del espacio colectivo dominicano. Singular binomio de autores, vinculados laboriosamente sin edad, sin escuela, sin reservas. Sólo prima el respeto, la admiración y la belleza del resultado final… ejemplar».

AAA Pro_File 02

USD $15.00USD $25.00

«Es un orgullo presentar nuestro segundo Pro_File, dedicado a registrar el trabajo de más de 35 años de sólida trayectoria profesional del arquitecto Juan Emilio Pérez Morales, de su esposa la Arq. Tania Pittaluga, y de sus hijos el Ing. Jorge y el Arq. Javier Pérez Pittaluga. Juanín, como es conocido por todos en el ambiente familiar y en el empeño profesional, ha cincelado una marca muy alta en el nivel de la práctica de su empresa de diseño, supervisión, construcción y promoción de proyectos, afiliado estratégicamente a una serie de socios de gran calado que le han acompañado en muchas de sus resonadas iniciativas. El altísimo nivel de servicio y los resultados concretos evidentes en el inventario de su obra, ha jalonado la imagen de varios barrios capitalinos y ha determinado un ámbito competitivo de difícil actuación para sus congéneres . . . Más allá de los empaques estilísticos, Pérez Morales mantiene una constante de calidad en su trabajo, producto de una actitud consistente, comprometida con la entrega de su práctica a la integridad de la obra final. De amable trato y una eterna disposición para concertar con sus colaboradores, asociados y clientes, el Arq. Pérez Morales resume décadas de experiencia sabia, consistente y exitosa, sobre todo ante la presente participación en el estudio de sus hijos Jorge y Javier, y la potencial integración futura de su hija Cristina».

AAA Pro_File 01

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«. . . Oscar Imbert es un arquitecto nacido y formado en la República Dominicana, con estudios de posgrado en Pratt Institute NYC, hijo de uno de los heroicos justicieros del dictador Trujillo —evento de gran trascendencia local e internacional—, el General Antonio Imbert Barrera. . . Antonio Segundo Imbert, dupla de Oscar e hijo de su hermano mayor, Tony, se hace arquitecto en la misma universidad, la UNPHU, diez años más tarde, y siguiendo un proceso orgánico de afiliación profesional, se integra a la dirección de la oficina, hasta dirigirla hoy en día, y obtener gran reconocimiento como autor a la vez independiente y entroncado con las posturas visionarias de Oscar. . . Esta transición opera desde una misma visión compartida entre ambos autores: más allá del estilo, o de la tendencia, la obra posee una actitud cultural profundamente enraizada en la evolución de una arquitectura netamente dominicana, representativa de sus virtudes y de su paleta matérica, que asume y se adapta a los reclamos de una sociedad en pleno acto de transformación, como es la dominicana de inicios del siglo XXI. . . Los Imbert han realizado un extraordinario catálogo de proyectos, aquí organizados por primera vez en su larga trayectoria de más de 30 años, principalmente orientado a satisfacer las crecientes demandas de vivienda vacacional de una sociedad en la que la vida abierta al aire libre forma parte de una tradición que se establece desde los tiempos prehispánicos en la cotidianidad de los pobladores indígenas de Quisqueya. Es en este flujo dentro del cual los Imbert actúan, con plena consciencia y con la esperanza de aportar, desde su realidad, un capítulo trascendente en la evolución cultural de la arquitectura dominicana».