La única categoría que sigue siendo débil es la de la edilicia pública; seguimos arrastrando un vacío institucional que no parece ser atendido por el Estado dominicano con la importancia requerida. Ya los años de la arquitectura estatal, concentrados en varias décadas del siglo XX, están lejos y esa actitud orgullosa de realizar obras públicas dignas, no se advierte más.
En este panorama, AAA sigue asumiendo su mirada crítica y propone en este ejemplar una selección de proyectos e intervenciones en la esfera patrimonial. A raíz del programa de rescate de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, ejecutado por el MITUR con fondos del BID, en su segunda etapa, se han multiplicado a su vez las iniciativas de obras privadas, prioritariamente dedicadas a proveer alojamientos turísticos, apartamentos y restaurantes en la “Zona”, fenómeno que ya hemos reseñado en ocasiones anteriores. En esta edición, hemos elegido un grupo representativo de buenas prácticas en la intervención de estructuras históricas, tanto de la época colonial como de la republicana.
El mayor impacto alcanzado por los casos aquí presentados es el del emblemático Hotel Mercedes en Santiago, reciclado para ser convertido en el Centro Cultural Banreservas y Museo de Arte de Santiago (MAS) de esa ciudad. AAA ha realizado un reportaje amplio en el que participan varios de los actores principales en esta valiosa obra estatal, una de las pocas realizadas en el pasado reciente dentro del ámbito histórico republicano.
Nuestro coeditor Marcos A. Blonda resume las directrices señaladas por el arquitecto Ja’el García, cuya firma estuvo a cargo del proyecto arquitectónico. Marcos descubre un valioso texto de 1932 escrito por Pedro Henríquez Ureña en una carta dirigida a Amado Alonso, en el que señala:
“…el Hotel Mercedes es mejor que todos los que conozco en Argentina fuera de Buenos Aires: tiene un último piso –cuarto– sin habitaciones, todo terraza, techada, desde donde se domina un vasto valle que corre entre dos cordilleras de aspecto continental (este aspecto continental del interior de la isla es algo que sorprende también)…”.
Varias propuestas, algunas realizadas, otras en proyecto, describen un arco en el que se desdibujan los límites entre el restauro clásico, el minimalismo contemporáneo y los espléndidos interiores. Vale destacar el trabajo minucioso y de buen gusto realizado de manera pionera por el equipo PIIAU, dirigido por Emilio Olivo y Rosa Julián, quienes han ejecutado ya varias obras incluso de mínima escala, con un control estético maduro y poético, y han señalado discretamente un camino a seguir.
Alejandro Marranzini y Antonio Haché plantean su proyecto elegantísimo para una de las esquinas estratégicas de la zona, en la calle El Conde con Arz. Meriño. La dupla de Carlos Jorge y Mariví Bonilla nos regalan el exquisito trabajo para el Airb’n’b de la Casa Republic, un adagio entre arquitectura e interiores. Patricia Cuevas y su equipo Taller C ganan la licitación del MITUR para desarrollar la recualificación de algunos espacios públicos de la Ciudad Colonial, realizados parcialmente. La multifacética Shaney Peña produce un estudio detallado y riguroso en su proyecto situado en la calle Sánchez 153.
Esta muestra es solo un botón, como decimos, de la dinámica que se está desarrollando actualmente. Ya estamos en planes para realizar una edición comprensiva y total de los procesos actuales en curso.