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AAA076

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Arquitectura dominicana en proceso 2020

Hace ya tres meses de nuestro editorial de AAA075, dedicado a mostrar el trabajo de un número importante de fotógrafos profesionales de arquitectura, número sorprendentemente bien recibido por el público. Si bien augurábamos las dificultades que venían de la mano de esta pandemia del COVID 19, no pensábamos que tendría un efecto tan devastador en la sociedad y sus rituales socio económicos. Publicar una revista de arquitectura en estos tiempos se convierte en un acto de voluntad y fe en el futuro inmediato. Las prioridades son, sin duda alguna, otras. El mercado de la construcción e inmobiliario se ha resentido notablemente, y parece presentar dificultades imprevistas en su recuperación. Sin embargo, se sigue haciendo arquitectura… y mientras así sea, seguimos actuando como un espejo de la realidad, por ajena o extraña que esta sea. Parece mentira, pero si ha habido un tiempo en el que los arquitectos dominicanos hemos trabajado en ideas incluso de gran escala, este ha sido ahora. El cambio de nuevo gobierno en la República Dominicana, dirigido hoy por el Lic. Luis Abinader, ha despertado nuevas ideas, proyectos, planes, iniciativas, algunas de muy compleja articulación; no obstante, siempre es válido explorarlas e intentar su materialización. En estos procesos, los arquitectos siempre tenemos un apetito inagotable. 

El tema central de esta edición ha sido producto de la colaboración del Ing. Jesús Rosado -joven de 29 años, graduado en la PCMM- con AAA, autor por ya 5 años de una página de Instagram dedicada a presentar los avances de la nueva arquitectura en el país, llamada perfilurbanord. Su trabajo diario e incansable es ya reconocido por un centenar de seguidores, muchos de ellos arquitectos y profesionales que además de atender las provocadoras imágenes que aquí de divulgan, somos los mismos que proveen de material para el mantenimiento del sitio, con nuestros propios proyectos. La dinámica de Jesús ha logrado atraer a muchos de los colaboradores jóvenes en los despachos de arquitectura más laboriosos del país, quienes le suministran directamente imágenes y textos explicativos de sus propuestas desde muy temprano en su desarrollo. Son como se dice, noticias de última hora, que se actualizan gracias a la agilidad de este novedoso formato hoy dominante en el internet. perfilurbanord, al igual que AAA, se ha convertido en una especie de reflejo digital de la realidad arquitectónica dominicana actual. Nos interesó ofrecer una visión panorámica de lo que esta ocurriendo hoy en día, durante, o si se quiere, a pesar del COVID 19. La arquitectura sigue, y en consecuencia, debería ser capaz de incorporar nuevas soluciones a los problemas contemporáneos. Debería ofrecer al mercado lo que el mercado requiere de los promotores y de los numerosos clientes que no se detienen ante el impacto de la pandemia y mantienen las esperanzas vivas. La arquitectura se convierte entonces en una suerte de oración, de ruego inspirado en la posibilidad de un futuro mejor. 

Esta colección de proyectos no es ni remotamente completa. Sabemos de varias iniciativas que no han podido ser incorporadas a la edición por varias razones; conocemos de un concurso cerrado para la nueva sede de la Embajada Italiana en Santo Domingo, al cual no hemos podido acceder, ya que su entrega fue muy reciente. Otro concurso de reciente realización es el proyecto privado Arrecifes, un desarrollo urbano y de uso mixto situado en el borde norte de la autopista de las Américas. Se ha reseñado el mismo con los tres participantes que acudieron a la fase final de la convocatoria en nuestra sección Caribbeana. Sabemos de muchos proyectos inmobiliarios, algunos de enorme escala, que se están articulando en el momento; uno de los territorios más apetecibles es el de Santo Domingo Este, distrito municipal de gran extensión que inicia en estos años su proceso de formalización urbana después de varias décadas de transformaciones de un asentamiento informal a una entidad 

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administrativa cabal. Las necesidades de equipamiento de este populoso sector -tan poblado o más que el Distrito de Santo Domingo Central- le convierten en blanco de iniciativas de desarrollo inmobiliario muy racionales e inevitables. 

Ahora bien, como es la arquitectura de hoy? A que patrones responde? Cual es su intención estilística? Si hay algo evidente es el abandono absoluto de los patrones propios del posmodernismo endémico que pobló en gran medida las ciudades desde los inicios de los 80s hasta hace pocos años. La naturaleza del diseño hoy esta centrada en aspectos tales como la geometría abstracta, la tectónica de materiales naturales o de aspecto poco cosmético, los principios de una sostenibilidad aparente -pocas veces real debido a la mala interpretación del concepto-, y a una idea mucho más coherente de la arquitectura como conformadora de los espacios urbanos. No nos parece todavía presente ningún tipo de acercamiento a una arquitectura pospandemia; los principios y las fórmulas siguen siendo los que vienen siendo desarrollados desde hace un par de años. 

De la pluma del Ing. Jesús Rosado, integramos estos comentarios: 

Siendo uno de los segmentos con mayor aporte a la economía, el sector de la construcción ha mantenido un ritmo acelerado y dinámico en los últimos años; este dinamismo ha dado oportunidad a que la arquitectura se diversifique y explore nuevos estilos en el país, ofreciendo propuestas arquitectónicas llamativas y de gran valor. 

Riqueza arquitectónica y sensibilidad urbana 

Este repunte del sector, no solamente ha respondido a una necesidad inmobiliaria, también ha servido al enriquecimiento arquitectónico de nuestras ciudades, con edificaciones que se diseñan para la ciudad y su entorno. En las nuevas propuestas que surgen en ciudades como Santo Domingo y Santiago, se ha visto una tendencia de darle un mejor tratamiento al espacio público, logrando mejor integración e interacción con el contexto urbano. 

Pero no sólo en los dos principales centros urbanos del país es que se está construyendo importantes obras arquitectónicas, también se ha visto una intención de innovación en otros pueblos del interior y zonas turísticas como Jarabacoa y Punta Cana. En estas nuevas propuestas que van desde viviendas privadas hasta edificios multipisos, podemos ver como los arquitectos logran diseños simples pero atractivos, incorporando una variedad de materiales que incluyen en su gran mayoría elementos locales, agregando una riqueza en texturas. 

El uso mixto como nueva tendencia en los centros urbanos 

El uso mixto se ha convertido en tendencia en los principales centros urbanos de Santo Domino y Santiago, esto para dar respuesta al gran dinamismo que se ha generado en estos espacios altamente densificados, donde tiempo atrás sólo se construían edificios residenciales, con sus plantas bajas amuralladas, que impedían toda interacción con la ciudad. Cada vez más surgen propuestas de edificios residenciales, donde en su planta baja se destina un importante espacio para uso comercial, frecuentemente para restaurantes, consiguiendo con esto una mayor actividad económica y social para los sectores donde son desarrollados. También han aumentado la cantidad de proyectos que se desarrollan bajo en concepto “condo hotel”, una nueva modalidad de inversión inmobiliaria, que ofrece apartamentos de unidades pequeñas con una o dos habitaciones, dotando en su nivel máximo, amenidades propias de un hotel así como otros servicios complementarios. 

Gustavo Luis Moré / Jesús Rosado, coeditor 

AAA075

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AAA ZOOM 2020

La fotografía es parte integral de una revista de arquitectura. Posiblemente sea el elemento más consultado de la misma. Es frecuente escuchar que “los arquitectos no leen”. Algo que no es cierto, pero sí puede ser común. Tampoco escriben mucho. AAA ha mantenido sin embargo, una política proclive a entusiasmar a los colaboradores a describir sus obras por sí mismos, y a motivar a la redacción de una narrativa que nazca desde la práctica.

Aún así, el rol que desempeña la fotografía como traductora de las intenciones del proyecto no puede ser ocupado por ningún otro medio de comunicación, ni verbal, ni gráfico. La fotografía es lo más cercano a la realidad que puede alcanzar a la gran mayoría, a través del papel y más recientemente, de los formatos digitales. Para muchos, las fotografías de las grandes obras clásicas de arquitectura son lo más cercano que podrán estar a la obra en sí.

Es por esto que hemos estimado darle un lugar importante a la obra de estos artistas en este edición de AAA dedicada enteramente a representar su trabajo. Por primera vez resumimos en este primer AAAZOOM, la labor de más de una docena de fotógrafos internacionales de gran profesionalidad, estableciendo un número de páginas similar para cada uno. Los autores fueron invitados a someter unas 20 fotos, con la única condición de que los sujetos fueran obras hechas por el hombre: urbanismo, arquitectura, paisajismo, interiorismo… diversas escalas de un mismo fenómeno.

Recorrimos el inventario de profesionales con los que hemos tenido contacto en nuestra tenida como editores, con la sorpresa de contar con todos ellos de manera entusiasta e inmediata. Desde Madrid, Milano, Barcelona, Bogotá, Sao Paulo, y sobre todo, desde Santiago y Santo Domingo, en la República Dominicana, recibimos un volumen asombroso de imágenes que fueron depuradas por nuestra Chinel Lantigua, obedeciendo a un criterio absolutamente artístico, evidenciando la coherencia y a la vez la amplitud de la mirada de estos maravillosos artistas.

En algunos casos los autores han escogido temáticas particulares para presentar el elenco de sus imágenes. El catalán Adriá Goulá Sardá ha estado investigando la belleza detrás de las obras en proceso, particularmente en su estado bruto. El tema del brutalismo ha sido también visitado por el maestro brasileño Leonardo Finotti, quien elige este universo dentro de su foco fundamentalmente latinoamericanista. Los encuadres en los que predominan la geometría como elemento expresivo en la composición -caso de Gustavo José Moré-, o la siempre inspiradora atmósfera de un set -Guillermo Armenteros por ejemplo-, son otros instrumentos propios del lenguaje presente en la edición. Lo metafísico -en la potente obra de Luis Nova-; el sentido del vacío predomina a veces, -Piantini- al igual que lo contrario, la total ocupación del lienzo -Lambertus- con la claridad de un universo alucinado.

Gracias a la accesibilidad de los medios de captura digitales hoy existentes, la cantidad de fotógrafos se ha multiplicado enormemente. Igualmente, la arquitectura y sobre todo, los interiores, son objeto de frecuentes abordajes por fotógrafos dedicados a la crónica social, naturalista o folklorista. Esta edición pudo contar con decenas más de artistas que hoy operan y producen fotografía de calidad en la Rep. Dominicana.

Quisimos no obstante, presentar un recuento de aquellos que se han dedicado con mayor atención a servir al mercado de la práctica arquitectónica, ya sea contratados por los mismos autores de las obras, o por los diversos medios editoriales hoy existentes en el país. Es en este sentido, un primer recuento, pionero, de la labor de estos profesionales. Es nuestro interés producir, una vez cada dos años, otro ZOOM similar.

Esta edición ha permitido también la recolección de un buen número de imágenes producidas por el colectivo dominicano de fotógrafos de arquitectura -casi todos arquitectos- llamado Escritura en el Espacio. EE existe desde hace años en la escena local. Ha realizado múltiples muestras y exposiciones de sus miembros, en diversos locales. Nos pareció más que oportuno resumir su trabajo en un buen número de páginas, dedicando al menos una a cada autor. Mauricia Domínguez realizó el texto introductorio a esta sección especial de AAA075. Agradecemos al amigo Arq. Amado Hasbún haber servido de enlace y consejero durante esta gestión grupal.

Estos han sido los tiempos de la pandemia del COVID 19. Al momento de escribir estas líneas, el país se asoma a un tercer mes de encierro y distanciamiento social. Las dificultades inherentes a la producción de una edición de AAA en estas condiciones, nos motivaron a producir este ZOOM 2020 desde nuestras respectivas direcciones de trabajo. En esta ocasión, realizaremos un lanzamiento exclusivamente digital, a través de la plataforma ISSUU. Esperamos posteriormente tener la oportunidad de imprimir este maravilloso ejemplar.

AAA se ha hecho presente en la temática del COVID 19 a través de los artículos que aquí reproducimos de la pluma del colega Omar Rancier. Estimamos que si bien es cierto que esta pandemia tendrá un impacto sobre la arquitectura a nivel mundial, es todavía prematuro aventurarnos a adivinar cuales serán las movidas específicas que serán implementadas. No hemos querido especular al respecto. Ya veremos que pasa.
Decenas de seminarios online, webinars, mesas redondas y opiniones de “especialistas” han circulado con vehemencia durante todas estas semanas. Algunos artículos profesionales han sido esclarecedores respecto al momento particular que se está viviendo y a las oportunidades que estas circunstancias brindan para el futuro pensamiento del espacio público y el ambiente doméstico.

Desde nuestra perspectiva entendemos que, salvo las incorporaciones inmediatas de dispositivos de detección y control de enfermedades en puntos estratégicos de los edificios y de los espacios públicos, y las normas impuestas por el distanciamiento social, el impacto real de la pandemia en la arquitectura será lento en hacerse evidente. Como muestra tomemos la catástrofe de Septiembre 11 del 2001; las consecuencias de la misma en el espacio han sido pocas y localizadas. No ha habido una modificación estructuralmente importante en los ambientes. Pensamos que algo similar pasará en esta ocasión tambien.

Mientras tanto, lo más evidente es la baja en la dinámica del mercado inmobiliario de algunos bienes y la velocidad en la que éste podrá acelerarse de nuevo, si acaso lo logra sin mayores obstáculos. Confiamos en que una edición posterior recogerá este proceso y podremos documentar con casos específicos las iniciativas producto de esta difícil situación global.

Despedimos estas líneas dedicando la edición a dos protagonistas del diseño dominicano, perdidos durante esta pandemia: la elegante y talentosa Jenny Polanco, y el fértil e intenso José Ignacio Morales -El Artístico-. Esperamos que este inventario no crezca más…

Gustavo Luis Moré

AAA074

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Tiempos raros

Una de las tareas más críticas de un editor de revistas periódicas es evaluar las opciones a publicar en cada número. Muchas veces la selección obedece a una nueva realidad que debe ser razonada por el equipo editorial, verbalizada por el director y presentada de la manera más clara y sugerente al público. Otras veces se trata de una determinada mirada al contexto de actuación, descubriendo en él alguna narrativa importante de ser observada atentamente. Con frecuencia nos toca abordar hechos singulares, asociados a determinada tipología, o a escenarios cultural y geográficamente específicos; otras, nos toca hilvanar aspectos aparentemente disímiles provocando de alguna manera una mirada abarcadora y tolerante que sin embargo, al llegar a la última página parece adquirir cierta coherencia.

Intentamos crear un discurso conceptualmente lógico de cada edición. Incluso en las más eclécticas. Una revista no puede ser una colección indiferente de objetos y noticias recolectadas simplemente por su actualidad. Debe haber una cierta noción de pertenencia a un cuerpo intelectual regente del volumen completo. Idealmente la realidad permite escoger entre sus diversas manifestaciones, los hechos suficientes para ser enfocados temáticamente.

En este proceso el editor profundiza -o debería hacerlo- en los flujos críticos y construye un conocimiento que trasciende a la velocidad de los tiempos actuales. Este es el verdadero aporte de una publicación profesional como AAA.

Los tiempos actuales brindan una lectura muy difusa; producto de la fertilidad de los medios digitales de comunicación y las llamadas redes sociales, cada dia se distribuyen millones de imágenes y se escribe fugazmente sobre infinidad de temas relativos a la arquitectura y todos los campos del conocimiento humano. Uno de los aspectos más notables de este flujo inverosímil -por lo demás diseñable a nuestra medida individual- es su interés en la más disparatada paleta de temas: las ruinas de la prehistoria, la arquitectura colonial, los edificios modernos, las tecnologías paramétricas, la arquitectura de autor, los estudios académicos, etc, etc, etc… A diferencia de la cultura editorial de hace pocas décadas, no se enfoca un sólo tema, un solo estilo, si la palabra fuera válida en este contexto; coexisten todos los intereses, se construye una realidad alternativa acomodada a la curiosidad de cada usuario. Se habita el mundo desde un lugar en el que aparentemente “se vale todo”, se publican indistintamente y con la misma validez proyectos en Africa y en Europa, construídos en tierra y bambú y en titanio, proyectados en computadoras o dibujados exquisitamente a mano. La atención se enfoca en todo, cabe todo en la mochila, el discernimiento es posterior. Estamos ante la posibilidad de aprender de todos, y de valorar todo lo que ocurre en el mundo, siempre que sea accesible a través del internet.

Esto, paradójicamente, se me antoja bueno. Se permite una democratización del conocimiento antes imposible. Se accede sin fronteras al saber y a las vivencias humanas globales con una inmediatez pasmosa.

Ahora bien, significa esto que todo es críticamente aceptable? Cuales son los parámetros para medir la apropiatez de las propuestas? Son los designios de una arquitectura y un urbanismo sostenibles los únicos valores a tamizar? Es la estética por la estética -o el arte por el arte, se solía decir- un vehículo sobre el cual motorizar toda la arquitectura actual a nivel mundial? Donde quedan y quien establece los estamentos éticos sobre los cuales deben ser juzgada la nueva arquitectura? Lo cierto es que hoy en dia los límites se desdibujan. Coexisten la buena arquitectura histórica con la contemporánea más audaz, los estudios sobre la edilicia patrimonial como los dedicados a establecer criterios para la idoneidad de los esquemas ante las prerrogativas del clima; coexisten la arquitectura de autor junto a la vernácula; coexisten los temas del espacio público y de la arquitectura como pieza de configuración de un todo urbanístico cada vez más imprescindible. Ya hablar de la modernidad, del posmodernismo o de la deconstrucción parece ser un discurso vacío de contenido, referido solo a tendencias estilísticas históricas, obsoletas aunque incluyentes, referidas desde un hoy aestilístico. En fin de nuevo, se vale todo. Referimos al lector al lúcido artículo de Bruno Stagno presentado en esta edición titulado Pautas de diseño para la arquitectura tropical contemporánea, donde precisamente se plantea una visión de la arquitectura contemporánea basada en argumentos éticos ineludibles.

Esta edición ofrece un panorama amplio de enfoques. La sección Caribbeana ha resultado de especial vigor. Alex Martínez Suárez nos regala una segunda entrega de sus fotos arquitectónicas, con una Mirada Reciente de igual sorpresa y abandono. También en Caribbeana, se han recogido una serie importante de publicaciones de gran calidad sobre la arquitectura dominicana y del Caribe, reseñadas por Marcos A. Blonda o presentadas por quien escribe. Saludamos este nuevo cuerpo editorial y esperamos que la misma vitalidad pueda ser sostenida en el futuro próximo.

El capítulo de obras presenta varios rescates patrimoniales dignos de ser resaltados, algunos de manos de los equipos municipales -singularmente bien representados en estos años-, otros de la mano del Estado Dominicano o de la empresa privada. La polémica restauración de la hoy Catedral de Santa Bárbara ha sido muy alabada por el público, aunque muy cuestionada por los restauradores ortodoxos dominicanos, principalmente por el abarrotamiento de esculturas en fibra de vidrio que hoy adornan lo que fuera una iglesia parroqual barrial en el Santo Domingo de la colonia. Este tema de los restauros seguirá siendo ampliado en ediciones posteriores, debido al gran empuje que se ha impreso al Centro Histórico de Santo Domingo por medio del proyecto BID / MITUR.

Varias casas vacacionales de exquisita factura se presentan también en estas páginas, realizadas en diversos puntos del pais. Asimismo reseñamos 4 edificios urbanos en altura construídos recientemente en el Polígono Central, todos de atractiva presencia y buena calidad, con diversos abordajes en su proyectación. También del universo turístico es la propuesta de uno de los más fértiles arquitectos dominicanos, Sergio Escarfullery, para el ClubMed de Miches, desarrollando una estética a la vez familiar y novedosa, enriquecida con una serie de consultores internacionales que han trabajado al unísono para obtener un resultado atractivo y novedoso.

Mientras se escribe esto, el mundo se inaugura con la pandemia del Corona Virus. Ya varios países se encuentran tomando medidas extremas en el control de su población. La República Dominicana acusa pocos casos, aunque es de esperarse que aumentarán notablemente. No sabemos el impacto real que tendrá esta enfermedad sobre el planeta, ni cuales serán las transformaciones en los modos de operación normalmente llevados a cabo. Podemos suponer estrategias de nuevo cuño, pero en verdad, estamos acudiendo a la puesta en escena de unos tiempos raros, en los que no sabemos bien que ocurrirá. Escribir de Arquitectura seguirá siendo nuestro empeño, hasta que la realidad nos obligue a adoptar otros intereses. Ojalá que superemos pronto esta calamidad.

Gustavo Luis Moré

AAA073

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Arquitectura de Interiores en RD, 2019

El panorama del 2019 relativo al universo del diseño y la arquitectura de interiores en la República Dominicana ofrece pocos cambios, más bien la confirmación del consolidamiento de los estudios y profesionales dedicados más frecuentemente al tema, y a las tipologías a las que se dedican estos esfuerzos. De hecho el itinerario presentado en AAA073, la quinta edición dedicada al tema, se ha clasificado tipológicamente, atendiendo a las abundantes muestras de obras recibidas en nuestras oficinas editoriales, previamente a la selección final aquí aparecida. Cada día esta tirada anual dedicada al tema se hace relevante para la cultura local, convirtiéndose en un termómetro que mide el estado actual del arte en este aspecto.

Uno de los asuntos más interesantes es la independencia de la escala de la intervención versus la calidad del resultado. Hay obras de mínima superficie que logran plasmar una verdadera poética del lugar en dos o tres habitaciones contiguas. Esto expresa la verdadera vocación de un trabajo que cada vez se hace más exigente en la escena urbana, sobre todo, y que aprovecha cualquier encargo para ensayar propuestas y obtener ambientes de evidente calidad en el proceso.

Una de las intervenciones más abundantes es la de apartamentos unifamiliares en alguna de las docenas de torres que se han venido realizando en diversas zonas de la ciudad de Santo Domingo, sobre todo en el Polígono Central. Ya se ha convertido en una dinámica común el que parejas jóvenes -y otros no tantos- comisionen a interioristas para ayudarles a amueblar, decorar y a darle identidad propia a estos espacios generalmente de limitada superficie. A pesar de que las respuestas ante tales comisiones suele ser muy parecida -dada la ubicuidad del programa habitacional y la reiterativa formulación de la solución arquitectónica-, pueden aparecer acercamientos de gran originalidad y arrojo. Este tema es un fenómeno de cercana data, pero ya se está convirtiendo en un nicho de mercado continuo y democrático sobre todo, para jóvenes diseñadores. El acceso a obras de arte de solidez y mobiliarios de marca, ya es un tema recurrente, al igual que la manera desenfadada con la que se proyectan estos ambientes en altura.

Hemos ya visto en ediciones anteriores el trabajo de interiores realizado en villas vacacionales situadas en las diversas localidades turísticas y naturales del país. Desde hace casi 40 años el complejo de Casa de Campo definió la ruta para interiores de calado con villas diseñadas tanto por autores internacionales como locales, que han dejado una impronta rica, variadísima y estimulante. Poco a poco otros desarrollos continuaron con esta práctica, potenciando generalmente el espíritu del lugar por medio de intervenciones coherentes y atractivas. En esta edición se presentan varias viviendas que precisamente exploran ese tema del contexto preexistente: la Estancia Malú, de Emely Cruz en Jarabacoa, la villa en Cap Limón de Yudelka Checo, una villa en Samaná Bay, de Sandy Ehlert, y otras de gran elegancia.

Era de esperarse que ante el empuje de la economía local de las últimas décadas, los negocios y oficinas también adoptaran la solución de involucrar profesionales del diseño para sus instalaciones. Este número presenta varios casos de gran luminosidad; otros muchos pueden encontrase en instalaciones desconocidas por AAA, pero seguramente existentes.

La vibrante actualidad del diseño de interiores en la República Dominicana es un hecho incontrovertible. Durante el mes de septiembre fue realizado un esfuerzo loable por un equipo de jóvenes diseñadores de valía, quienes se arrojaron a la celebración del primer Design Week Dominican Republic. Más allá de los resultados, muy alentadores por cierto, este fue un evento intensamente exitoso y provocador que esperamos siga siendo realizado.

María del Mar Moré / Gustavo Luis Moré

AAA Pro_File 10 Michelén & Michelén Arquitectos

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AAA Pro_File 10 Michelén & Michelén Arquitectos

Practicar arquitectura es un oficio exigente. Requiere de una siempre inacabada formación académica y de una práctica constante en los afanes de la construcción. Si a esto sumamos la imperiosa necesidad de trabajar con grandes y variopintos grupos de seres humanos, la profundidad conceptual que exige la filosofía de las formas y el inevitable acto de habitar en el mundo, nos percataremos la razón por la que la Arquitectura ha sido identificada como la madre de todas las artes, y una síntesis entre arte y ciencia.

Este libro está dedicado a evidenciar la práctica de más de cuarenta años de un arquitecto dominicano que ha desarrollado su carrera con solidez, perseverancia y éxito. Eric Michelén Stefan, hijo de inmigrantes palestinos a la República Dominicana, ha sabido esculpir su nicho en el ámbito local y mantener un oficio cada vez más maduro, que desde hace pocos años se enriquece con el ejercicio de su hijo, Eric Yamil Michelén, integrado de lleno al estudio como socio principal. Ambos han recorrido el consabido camino de acoplamiento y creación conjunta que implican las sociedades, y hoy advierten las virtudes de esta unión tanto en los aspectos estrictamente profesionales como en los personales.

La arquitectura de este equipo posee una libertad conceptual admirable. Se parte de una noción particularmente funcional del proyecto, entendido como un espacio comprensible y diáfano, y se propone una dimensión estética limpia y estable en el tiempo. No hay estridencias, no hay rebuscamientos; hay orden, claridad estructural, materiales de probada certidumbre y terminaciones acabadas. El interior y el exterior se corresponden íntegramente, se entienden sin dobleces en su coexistencia.

Allí donde Eric, producto de una formación académica tardomoderna y posmoderna incipiente -graduado de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña en el 1980- se apega a la forma relajada, no intimidante, Eric Yamil -graduado de UNIBE y con Maestría en la UPC de Barcelona- se lanza a perseguir exploraciones más audaces, provocadoras. El equilibrio entre ambos, siempre de rara estabilidad, produce obras de un balance notable, que se acentúa proyecto tras proyecto.

Una faceta de gran riqueza es la de los interiores institucionales, mayormente ensayado en la intervención al edificio —inicialmente bancario de Novocentro— convertido a centro comercial en una transformación excepcionalmente exitosa desde todo punto de vista. Esta iniciativa ha permitido al equipo Michelén & Michelén explorar varios diseños de interiores para instituciones, además del interior del centro comercial mismo, en los que la dupla ha sabido hacer coexistir la funcionalidad, la frescura y modernidad de los proyectos. Un área de gran expertise del equipo es la de instalaciones para el turismo, habiendo participado en dos desarrollos de gran envergadura como el de Punta Goleta, en Cabarete, y en el Club Hemingway, en Juan Dolio. Estos complejos turísticos han sido rotundamente reconocidos, en gran medida por la calidad de los proyectos arquitectónicos desarrollados por M&M.

Las obras reseñadas en este libro forman parte del inventario de trabajos realizados por sus autores. El libro ha partido de una selección rigurosa del material disponible y de nuevas fotografías de Gustavo José Moré (@Photo GUM) hechas de manera especial para la edición. Las entrevistas y el análisis crítico de Gamal Michelén, hermano de Eric padre, completan el panorama vivencial de esta pareja de arquitectos de profesionalidad consolidada y ágil producción. Hablar de sus trabajos evidencia sin dudas ese oficio tan elusivo que hace posible la buena arquitectura sobre otras que pretenden serlo por medio de artilugios y efectos intrascendentes, a la larga. He aquí la muestra del mestiere de los M&M.

Gustavo Luis Moré

AAA072

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Las constructoras como eje de desarrollo urbano en la RD
Gustavo Luis Moré / Carlos Báez Brugal

El enorme crecimiento de la industria de la construcción en la República Dominicana es un hecho indiscutible. Las estadísticas así lo reseñan, destacándose por tener diez años siendo el segundo sector de mayor importancia en la economía del país, aunque en este año 2019, el administrador del Banco Central Héctor Valdéz Albizu relató en un informe que era el de mayor crecimiento hasta el momento, aumentando a un 11.9 %.

El impacto de este fenómeno es de suma importancia para nuestro desarrollo integral. Según datos de la Cámara Dominicana de la Construcción, en el aspecto laboral este rubro mueve cerca de 300,000 empleos cada año, generando un 6.5 % de toda la fuerza laboral del país. Las compras locales llegan a RD$90 mil millones y en el aspecto impositivo, su contribución fiscal ronda los RD$8 mil millones.

Gran parte de estos números lo produce el sector privado invirtiendo y promoviendo proyectos en todas las tipologías, pero la mayor inversión económica esta destinada a la ejecución de las viviendas en altura. Es indudable que la Ley de Fideicomiso ha catapultado también la inversión del sector inmobiliario hacia la vivienda económica, en consecuencia, posiblemente vamos en el camino adecuado hacia la reducción el déficit habitacional ancestral del país. Ante tal empuje, las preguntas que nos hacemos son: ¿Que tan proactiva es la dinámica de este pujante sector en lo relativo a los cánones de la correcta proyección de la arquitectura y del urbanismo? ¿Cuál es la realidad del impacto cualitativo en el entorno ciudadano? ¿Estamos por medio de este sistema de producción, generando mejores ciudades para todos?

Es una realidad evidente que Santo Domingo se esta convirtiendo en una metrópoli, paso a paso. En este proceso, no ha quedado claro si los planes de desarrollo municipal o de adecuación de la ciudad han sido paralelos a la inversión en promoción de proyectos de viviendas, residenciales y múltiples torres de hasta 41 niveles de altura.

En esta misma revista AAA072, el veterano Arq. Cristóbal Valdéz en su artículo, hace unas interesantes y profundas reflexiones sobre cómo podría ser la ciudad hoy y en el futuro cercano, si las visiones de ordenamiento territorial y planificación del gran Santo Domingo expuestas desde 1975 hasta acá por el ADN, se hubiesen ejecutado. Indudablemente nuestra ciudad capital fuera diferente, más amistosa, más sostenible y más inteligente que lo que se percibe hoy en día.

Las entrevistas que pueden leer en este número, realizadas a dos de los arquitectos que frecuentan este catálogo de la vivienda para la promoción inmobiliaria, Daniel Pons y Franc Ortega, nos muestran su visión de la arquitectura realizada para sus clientes, en este caso las constructoras; otra entrevista significativa es la realizada a los arquitectos Amín Abel, Director de Planeamiento Urbano y a Mónica Sánchez, Encargada de Espacios Públicos, ambos del Ayuntamiento del Distrito Nacional, donde esbozan detalles y características del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial, un esfuerzo loable de tratar de organizar nuestro caótico entorno y regular en pro de una mejor ciudad.

En este primer número dedicado al fenómeno -relativamente reciente- de las constructoras, están participando 21 empresas del género, de unas 300 que se especula están operando sobre el territorio nacional. Hemos tenido la oportunidad de palpar visualmente mucho material sobre lo que se está produciendo en materia de diseño y construcción. Nos hemos encontrado con proyectos con osadas propuestas como el de tener un restaurant giratorio en el último nivel de un edificio. Otros que tendrán carga para vehículos eléctricos, ni hablar de todo lo mejor en áreas sociales con jacuzzis y piscinas, o donde nos encontramos con modernas salas de cine, gimnasios de calidad, salas de reuniones y hasta espacios para la práctica de jogging. En verdad la cantidad de amenidades que se han integrado al programa de diseño de estos edificios cada vez más complejos es sorprendente. Igualmente el tipo de las unidades habitacionales en sí mismo ha sufrido ajustes en el tiempo; hoy el mercado ofrece soluciones de escaso metraje hasta otras de gran superficie y lujo. La manera de estructurar estas torres multifamiliares varía, pero en gran medida su configuración obedece a las crecientes solicitudes de la normativa estructural del Ministerio de Obras Públicas, y a la imperiosa necesidad de brindar mayores estándares de seguridad y soporte infraestructural de las mismas.

Hay tres temas que a nuestro parecer merecen mayor atención en la escena actual:

1) Las soluciones de tipo mixto, de uso comercial, institucional y habitacional desarrolladas en un mismo lote, propias de ciudades más densas y humanas que Santo Domingo, apenas inician su aparición en el panorama urbano. No se acaba de aceptar como una solución integral de gran bondad para la ciudad, ir asumiendo este tipo de soluciones, de gran vitalidad en el contexto público.

2) La provisión de cada vez más estacionamientos para ciudades con una megalomanía vehicular es atendida de varias formas, generalmente en soterrados bajo rasante que aprovechan la posibilidad de extender el territorio de actuación hasta los bordes mismos del lote. Ya es imposible pretender promover un proyecto que no contemple unidades de parqueos incluso mayores a las requeridas por la norma. En algunos casos se evidencian torres de estacionamientos en el podio urbano de los edificios, solución poco amable a los peatones y ciudadanos, poco eficiente en el aprovechamiento del volumen de obras, e ignorante de la capacidad portante ideal del subsuelo calcáreo de Santo Domingo.

3) El perfil de las torres se aleja de la capacidad icónica de su forma. Las terminaciones de los edificios aún se resuelven con el apilamiento sucesivo de los niveles inferiores y algún gesto mínimo para acomodar las preferidas unidades superiores y los servicios en las cubiertas. Es muy raro ver una solución que pretenda crear un perfil distintivo, una silueta con identidad propia en el importantísimo paisaje urbano. Esperemos que esta condición pueda mejorar paulatinamente.

Ha sido admirable constatar la profesionalidad de muchas de estas constructoras, empresas dirigidas por inspirados quijotes que han estructurado sus organizaciones para atender los reclamos de la oferta inmobiliaria en el diseño a veces realizado colectivamente, el mercadeo y la venta, la empresa contratista en sí, la publicidad, las gestiones legales y financieras y eventualmente, la administración operativa de estos conjuntos. No se trata ya del consuetudinario ingeniero aguerrido y audaz que asume todos los riesgos hasta saldar su préstamo interino en el banco de preferencia y proceder a la compra de su próximo escenario de acción; se trata de equipos profesionales bien armados, que manejan a veces cientos de millones de pesos y varios proyectos al mismo tiempo. Esto, es un fenómeno nunca visto antes. Esperemos que la República Dominicana tenga el tino de producir un ambiente político estable y confiable y las autoridades sean capaces de dirigir estos procesos hacia una nueva visión cualitativa de la pujante industria de la construcción privada dominicana. El lector podrá hacer su propio juicio basado en las obras y proyectos aquí presentados en esta primera entrega sobre el tema. Seguiremos luego…

AAA071

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A Harry Carbonell Hurst
Marcos A. Blonda  

Por suerte la arquitectura no se detiene. Basta recorrer las calles de la ciudad, los enclaves turísticos y otras ciudades del país para darnos cuenta de que cada día nuestros profesionales del diseño trabajan y construyen el presente con una proyección optimista al futuro. Una mirada a lo que está pasando es lo que quiere traer esta edición de AAA. En la misma hemos dado cobertura a variados proyectos de importantes firmas que se posicionan sólidamente en el escenario profesional local

En nuestra acostumbrada sección Caribbeana abordamos, como siempre la escena regional a la vez que la local, y tenemos una interesante oferta que presenta un resumen de las entradas ganadoras y finalistas del concurso para el Parlamento de Jamaica. Se trata de cinco propuestas poderosas cargadas de simbolismo y que son muestra del mejor diseño arquitectónico del momento en la región. Agradecemos a Mark Raymond por el enlace con la UDC desde Port of Spain, Trinidad.

La sección Biblioteca nos trae la reseña de dos nuevos títulos que se suman a la bibliografía nacional; uno es Turismo Dominicano: 30 años a velocidad de crucero, una publicación institucional del Grupo Popular escrita por el Ing. Pedro Delgado Malagón, que ofrece importantes datos acerca del desarrollo turístico del país en un hermoso ejemplar con una oferta fotográfica superior de Thiago da Cunha y de otros colaboradores. Por otra parte el noveno ejemplar de la serie Pro_File de AAA, titulado Moré Arquitectos: 40 años de espacios y palabras nos da una visión totalizadora de la obra de esta firma.

Caribbeana en esta ocasión mira a posteriori hacia el desarrollo urbano de Punta Cana, ese importante enclave donde se produce de una manera ordenada, racional y constante mucha de la buena arquitectura local. En esta ocasión la firma Cristóbal Valdez & Asociados aporta una visión sintética de su exitoso proyecto de desarrollo urbano para el PuntaCana Village, con una escala amable y apropiada al entorno.

Hemos dicho que la arquitectura no se detiene, pero tampoco lo hace la vida con sus causas y sus azares. De las artes la arquitectura es la que más fácilmente une la trascendencia a la cotidianidad pues la vida se hace en ella. Es de justicia que nuestras páginas rindan homenaje a un arquitecto que supo combinar gracia y efectividad en el diseño dotando a su obra de una poesía singular. Harry Carbonell se ha ido de entre nosotros pero quedan sus coloridos dibujos, sus sabias soluciones y su vida que celebramos con una muestra- mínima- de su trabajo y textos de la gente que le acompañó y le quiso durante su tránsito en la tierra. Gracias a su compañera de vida Martha Rivera, por el esmerado cuido de su archivo y por sus sentidas palabras escritas especialmente para esta edición. También reunimos textos aquí de Omar Rancier y de Luis Sosa, cercanos al Harry que todos conocimos y admiramos.

Nuestra intención con esta edición ha sido detenernos un momento, como hacemos cada cierto tiempo, a mirar qué está ocurriendo actualmente en el escenario profesional local y comprobar que, ciertamente, están ocurriendo cosas importantes.

En primer lugar nos ocupamos de frentes acuáticos de ciudades y nos acercamos a la escena regional con una reseña del malecón de la ciudad colombiana de Barranquilla, que a algunos les traerá memorias de las escenas ribereñas que aparecen las novelas de García Márquez. Se trata de la memoria de la ciudad trasladada a la regeneración de su mirador fluvial. Ya en el país, dos emblemáticos espacios frente al mar nos ofrecen la oportunidad de traer a nuestros lectores el proyecto de puesta en valor del malecón de Santo Domingo y el Parque Urbano, la Puntilla de Puerto Plata; uno frente al Caribe y otro frente al Atlántico: el mar como evento que se celebra desde la ciudad.

El turismo es quizás una de las actividades que más oportunidades de trabajo ofrezca para los arquitectos, nosotros en AAA estamos permanentemente atentos a los aportes de las firmas que actúan en el país y siempre nos encontramos prestos a mostrar en nuestras páginas lo mejor de la oferta actual. Esta edición no puede ser la excepción y traemos a la atención de ustedes dos obras en la costa norte del país: el complejo Ani Villas, con una propuesta que parece generada por el paisaje donde se inserta. No se queda atrás en elegancia tropical el proyecto El Portillo Beach Club and Resort, enclave de playa que saca ventajas de las potencialidades paisajísticas del lugar donde se ubica.

El desarrollo del turismo en los últimos años ha generado un crecimiento de los polos dedicados a la actividad. Ya  no se trata de enclaves aislados de la “vida normal” sino de comunidades activas que demandan bienes y servicios de manera continua. Esto genera la demanda de piezas de arquitectura que alberguen oficinas, comercios y equipamientos varios. A esta necesidad acude el proyecto Centro Profesional Punta Cana situado en ese importante punto del este del país.

Santo Domingo, la capital, nuestra querida ciudad, sigue en su ritmo acelerado de desarrollo y esta muestra de lo que pasa no puede dejar de reseñar tres proyectos de escala mediana y excelente calidad: una casa de Arroyo Hondo se convierte en oficinas, mantiene hacia la ciudad la escala del barrio e integra el programa al espacio de manera eficiente. Un restaurante en el Polígono Central es abordado de manera creativa abriendo espacios a la innovación mediante la evocación de metáforas muy sutiles. Por último la ingeniería estructural se une a las mejores practicas del diseño y el restauro para devolver a la ciudad el afamado Hotel Francés.

Esta nueva entrega inició como casi todas, con una reunión del equipo editorial, en la ocasión que ocupa a esta edición hicimos entre todos una lista de los principales trabajos del momento. Otras ediciones con más material relevante seguirán a esta. El producto de esa reunión es lo que ustedes tienen en sus manos, disfrútenla y sepan que, si es designio de la vida que así sea, estaremos aquí para ustedes.

AAA Pro_File 09 Moré Arquitectos: 40 Años de espacios y palabras

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Moré Arquitectos: 40 años de espacios y palabras 

Tan potente es la arquitectura que pasa desapercibida. Se nos aparece en los sueños, nos permite vivir toda una vida, y apenas exige tenerla en cuenta cada cierto tiempo, dedicarle la atención a mantenerla, a darle soporte, como si estuviera viva y requiriera de nosotros. Dedicar la vida a imaginar lugares, a crear con otros los espacios que se esconden en los sueños, o luego nos regresan a la memoria, es un oficio capaz de transformar, inadvertidamente, la existencia de todos los seres humanos.

Este libro no es un libro. Es un proyecto de liberación en el que se comparten los hechos más singulares de una vida dedicada a hacer muchas cosas. Pasa el tiempo, y uno vive a veces conscientemente, a veces inconscientemente. John Lennon dijo “Life is what happens to you while you’re busy making other plans.”

Este libro quiere ser un reflejo de lo que he hecho mientras hacía cosas importantes, y a la vez, un documento que recoge algunas que después de todo, si han resultado serlas. Para mi al menos.

Su propósito es la esperanza de profundizar una huella que frágilmente se ha dejado en el camino. Es el de mirar hacia adentro para abrir hacia afuera y en el proceso, comunicar el mundo que me tocó hasta ahora vivir y del que nunca acabo de asombrarme. Siempre he dicho que si tuviera que escoger la palabra más bella del idioma castellano, esta sería la palabra “Maravilla”.

Para hacer un libro hay que escribir. Escribir no es un proceso automático. Es el resultado de leer, de vivir, de pensar y de abandonar un miedo que de vez en cuando, invade al escritor. El tiempo de la escritura es muy relativo. Algunos escritores lo hacen como si hablaran, o mejor, como si miraran y pudieran a través de sus ojos, contar lo que el cerebro y el corazón les dicta. Freddy Ginebra, Eugenio Pérez Montás, Ramón Gutiérrez o Marianne de Tolentino me vienen a la mente. En mi caso, la escritura llegó de la mano de la arquitectura; hacer proyectos requirió describirlos, y de comunicar, a través de palabras no sólo de dibujos, los valores de una idea. Tiempo después entendí que editar periódicos, revistas, y eventualmente, libros, era un poco como diseñar. Es como planificar la totalidad de un volumen e ir asignando espacios, llenos, claros y oscuros, en una secuencia rítmica, con una estructura musical, en un promenade architecturale hecho con palabras.

Hay textos que salen en minutos aunque sean producto del pensamiento de años; los editoriales de AAA, por ejemplo, son el resultado de una investigación a profundidad de meses, con un ritmo de aparición trimestral; no hay tiempo para dudas. Hay otros textos que toman toda la vida: el libro que escribí y edité para el Banco Popular sobre Guillermo González, o para la serie Pro_File de los Arquitectos Caro, tardaron décadas en ser investigados, y más de un año en ser documentados y diagramados. Este mismo texto, ha estado en proceso durante 40 años, antes de decidirme a enfrentarlo.

Escribir es duro. Es un oficio exigente, que tiene pocas recompensas. Es un proceso egoísta, casi obsesivo, por medio del cual el autor confía que logrará la complicidad de otros seres humanos, quienes se interesarán en acompañarle en sus historias, en ser partícipes de su aventura personal.
Pero, —y cada escritor lo sabe— no hay satisfacción igual. La palabra puede llegar a ser un acto definitivo, concluyente, transformador. Puede revolucionar el alma y la vida del que la recibe. Es tan potente su efecto, que los políticos, los sacerdotes y filósofos, los escritores e historiadores, los amantes, son capaces de atraparnos en sus redes, y convertirnos en aquello que ellos deseen. La palabra es el mayor instrumento del poder, en aquellos que quieren usarla para tales fines.

En mi caso, la motivación es otra, profesional, si se quiere, si bien la arquitectura que se hace con las palabras y la música que puede resonar en un texto, pueden ser tan gratificantes como la paz después de la guerra que implica confesar los sentimientos sobre el papel. Una vocación casi obsesiva de documentar, con tenacidad de coleccionista, todo el trabajo relizado, es el soporte estructural del proyecto, en realidad. El mismo aspira además, a que la obra pueda, más allá de cualquier asociación a un equipo de personas, ser entendida por los méritos de la obra misma; pretende que la obra en sí sea prioritaria a los seres humanos que la han realizado, en la imaginación del lector. Ojalá contar con esta bondad.

Moré Arquitectos ha sido el nombre de la firma que publica este volumen, por más de 30 años. Hoy en día incluye la presencia de María del Mar Moré, diseñadora de interiores y de Gustavo José Moré, arquitecto y fotógrafo, dentro del equipo ejecutivo de la empresa. El trabajo de Moré Arquitectos deberá entenderse como una obra en grupo, junto a nuestros numerosos asociados y colaboradores. Estamos conscientes de que este título debe ser ajustado a nuevas consideraciones de democratización y certeza en las autorías. Es muy probable que en poco tiempo, la firma aborde una actualización que precise la representatividad de los miembros y el carácter de trabajo del equipo.

Compilar el índice de proyectos, escribir sus pensamientos de origen y documentar con imágenes casi todo ha sido, un trabajo muy persistente, que tomó años en ser estructurado a un nivel medianamente satisfactorio. No todo es relevante para ser esculpido en la página. He tratado sin embargo de incluir con cuidado cada trabajo realizado organizados por apartados tipológicos y en un orden cronológico que el lector sabrá seguir. Hay uno que otro trabajo realizado que debo haber olvidado, algunos pocos que quisiera olvidar; pero la enorme mayoría está aquí secuenciado y en casos particulares de significación especial, profusamente detallados.

Hemos escrito textos titulados Reflexiones a Posteriori en un punto estratégico del discurso; en algunos casos tienen relación directa con el aprendizaje adquirido durante los procesos en curso en esos momentos, en otros no; me pareció interesante introducir “citas” teóricas o de conclusiones a las que he llegado durante el discurrir de mi carrera hasta la fecha, y que me parece que seguirán siendo estables en el tiempo. De alguna manera son síntesis teóricas de procesos prácticos, personales, algunos de ellos todavía en maduración.

Este libro quiso llamarse por mucho tiempo Memorias del silencio en el vacío.

Ese fue el espíritu que lo guió, hasta que nos decidimos por un título un tanto más específico. Dejamos esto a su interpretación.

Gustavo Luis Moré

AAA070

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Los flujos e influjos de la arquitectura en RD

Tema raro este, pero frecuentísimo: ha sido práctica común, a todo lo largo de la historia, el que arquitectos de determinada procedencia ejecuten obras en lugares distantes a su origen. Alguna vez escribimos sobre los maestros góticos y los alarifes árabes, ni hablar de los arquitectos de la colonización ibérica en América.

Con el advenimiento de la modernidad y el establecimiento de gremios profesionales sustentados por las normativas oficiales, se pretendió definir fronteras en las que los autores de un lugar fueran los únicos vindicados para practicar allí. Decimos pretender, pues es harto conocida la presencia tanto física como cultural de infinidad de arquitectos en territorios ajenos a través de su influencia cada vez mayor, debido al aumento del flujo mediático en el mundo. Valga recordar la penetración del organicismo Wrightiano en Europa gracias al portafolio Wasmuth, o de las prédicas racionalistas de Gropius, Le Corbusier, Mies etc., en todo el mundo y en particular en el continente americano. Hoy en día es prácticamente imposible determinar el origen de las soluciones formales, e incluso de las corrientes filosóficas —si las hubiese— que las sustentan. El mundo se ha convertido en la verdadera aldea global, en un encuentro de vectores relacionados de infinitas maneras entre sí.

Esta edición AAA070, aborda, ya que aún podemos, un grupo de obras realizadas por autores de la más variopinta procedencia, que tiene entre ellos un rasgo en común: todos han elaborado proyectos previstos a ser ejecutados en la República Dominicana, o de hecho, de obras ya realizadas aquí. Este denominador común extrapola nexos quizás inexistentes entre ellos, excepto por aquellos que pudiéramos hilvanar en esta edición. Lo interesante recae en atisbar con curiosidad e imaginación, el enorme bloque de hielo que se sitúa bajo la punta del iceberg de la obra de cada autor. Además de las propuestas dominicanas, ¿qué otros intereses ocupan su cuerpo crítico? Qué caminos recorren sus especulaciones arquitectónicas?

Ese es el interés de la edición, brindar al lector un panorama de miradas a diversos contextos y de paso, explorar algunos de los proyectos y obras internacionales de alta calidad, que ocupan a estos destacados colegas.

El inventarios de arquitectos extranjeros que ha dejado su huella en la RD es amplio y meritorio. Para no irnos muy lejos, valga recordar en los inicios del siglo XX, la extraordinaria obra del checo Antonín Nechodoma, quien apuntala el eclecticismo local e introduce en la República Dominicana  y Puerto Rico, el Prairie Style; pocos años después el boricua Pedro de Castro diseña y ejecuta obras de enorme sensibilidad en el lenguaje del Mediterráneo o Neohispánico, tan de moda en toda América a partir de la segunda década del mismo siglo.

La modernidad que se afinca junto a la dictadura trujillista a partir del 1930, recurre más bien a arquitectos e ingenieros locales; muchos de ellos sin embargo, demuestran una acusadísima influencia de los patrones arquitectónicos en boga en sus lugares de formación académica, tal es el caso de González, Caro, Ruiz Castillo, Gazón, los Pou Ricart, Hernández, etc. A pesar de la diversidad estilística que se evidencia en las obras de estos y otros diseñadores, a lo largo de más de 3 décadas, se logra percibir un sello particular y una afiliación a los esquemas propios de la época; como en muchos otros lugares, la arquitectura moderna penetra en la cultura local, adaptándose no solo a las condiciones climáticas, geográficas y culturales, sino hasta al marco político, por distante a las condiciones originales del fenómeno que este sea.

En dos de las convocatorias a concursos más sonadas en la República Dominicana, dos arquitectos internacionales resultan ganadores: el inglés Joseph Lea Gleave y el francés André Dunoyer de Segonzac, son galardonados y logran completar, después de décadas de laboriosa incertidumbre, sus proyectos para el Faro a Colón, y la Basílica Nuestra Señora de la Altagracia, en Santo Domingo e Higuey, respectivamente,  ambas obras muy emblemáticas de la cultura dominicana.

El español Javier Barroso, restaura en el año 1955 uno de los más reconocidos edificios de la colonia, el Alcázar de Colón, que también fue posteriormente intervenido después de la vicisitudes sufridas en el conflicto bélico del 1965,  por el maestro mexicano Carlos Flores Marini. En otro tenor, el norteamericano William Cox se convierte en el pionero de los autores que han desarrollado por más de 40 años, las obras de Casa de Campo, en la Romana, el resort vacacional más prestigioso del país en el que también han realizado obras de gran calidad los arquitectos Joaquín Torres de ACero, Hugh Newell Jacobsen, Marco Aldaco, Roberto Coppa, Duccio Hermenegildo, Gianfranco Fini, Savin Coelle, Francisco Feaugás, y un largo etc.

En la ciudad capital de Santo Domingo y en otras localidades, muchos arquitectos han podido proponer proyectos de la más variada índole. El maestro mexicano Pedro Ramírez Vázquez diseña el monumento a Fray Antón de Montesinos; el colombiano Daniel Bermúdez realiza su obra para la empresa Koala; Richard Knoor, de Chicago, construye el Centro Acrópolis y especula en torno a varios desarrollos turísticos;  el cubano José Antonio Choy plantea su esquema para unas edificaciones en la Cancillería Nacional; Perkins and Will de Miami, construye en la actualidad la clínica CEMDOE; la firma de Guadalajara GVA, ha montado una operación muy exitosa en Santo Domingo, actuando sobre todo en el ámbito inmobiliario; el dominico español Antonio Vélez Catrain ha hecho varias propuestas para obras en el país.  El llamado a concurso del MITUR para las ruinas del Monasterio de San Francisco convocó a célebres autores internacionales: Juan Herreros, Rafael Moneo, Gonzalo Byrne, Nieto Sobejano, Paredes Pedrosa, el Consorcio Ingennus-Tecnalia, Consorcio Elemental- Arup, Shankland Cox, Epsa Labco- Euroconsult, Consorcio DSDHA-Inconserca, entre otros quienes no entregaron sus propuestas.  El universo turístico ha visto innumerables propuestas de arquitectos extranjeros naturalizadas en el país; de hecho los arquitecos locales podrían ser la excepción. Las más cualificadas y de gran escala son las encabezadas por el Arq, Jaime Torrens y su equipo, para la cadena Barceló.

La gran escala del diseño urbano y la planificación ha sido abordada también por extranjeros: la firma EDSA ha redactado varios proyectos urbanos, sobre todo para el sector turístico; los puertorriqueños Andrés Mignucci y Emilio Martínez ganan concursos para desarrollos urbanísticos de relevancia asociados a Moré Arquitectos; Ricardo Boffill, con Borrell y Moré produjo el polémico proyecto esquemático para Ciudamar; Bruno Stagno, de Costa Rica plantea un plan turístico normativo para el sur del país; Giorgio Lombardi dirige el equipo que plantea un nuevo plan ordenador para el centro histórico de Santo Domingo;  Bernard Tschumi esboza un ambicioso plan para una ciudad tecnológica en el entorno de Juan Dolio; los milaneses de ItalConsult ponen en marcha un plan de ordenamiento de gran impacto en la ciudad capital, con los auspicios del Ayuntamiento del Distrito Nacional; Jaime Lerner intenta sustituir el proyecto ganador del concurso para el Parque Central de Santiago, sin mucha suerte; un llamado a proponer 28 ideas para la ciudad de Santo Domingo, organizado por el ADN en el año de 2002, concitó la presencia de nombres como Clorindo Testa, Henk Doll Mecanoo, Sebastián Irarrázabal, Manuel de Solá Morales, entre otros.

En fin, esta lista, seguramente incompleta, demuestra la importancia que tienen en la escena local, y nos atrevemos a señalar, en toda escena propia a cada nación, las actuaciones de arquitectos internacionales. A esta relevancia obedece modestamente este número de AAA.

Gustavo Luis Moré

AAA069

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Casa de Campo: pasado, presente y futuro de una leyenda

Casa de Campo es una comunidad originalmente planificada para brindar espacios de ocio para la creciente demanda de itinerarios turísticos en la región del Gran Caribe. Su origen y desarrollo, ya cercano a los 50 años de trayectoria, obedecen, como todo proyecto, a la visión de una serie de hombres de extraordinario aliento. Este enunciado parecería típico, si no se evidencian las particulares e insólitas características que lo destacan, como uno de los emprendimientos más exitosos y ejemplares de toda la región. Esta primera edición de los Archivos de Arquitectura Antillana dedicada a precisamente ahondar en los lugares ocultos de la historia, pretende iluminar estas particularidades y proponer un acercamiento comprensivo a las virtudes del fenómeno. AAA069 se ha dedicado a estudiar y presentar los primeros 25 años del proyecto, desde sus orígenes hasta la realización de la Marina de Casa de Campo, y el AAA070 atenderá los últimos años, sobre todo enfocando la notable arquitectura que ha poblado el conjunto.

Ante la mirada externa, Casa de Campo resuena como un lugar glamoroso, que propicia un estilo de vida relajado, exclusivo, en el que se aúnan las bellezas naturales con un imaginario de diseño controlado, dirigido a preservar un espíritu especial del lugar. Este espíritu, difícil de traducir a palabras e imágenes, es sin embargo el logro más destacable del desarrollo, y su comprensión y definición, uno de los objetivos a alcanzar en estas dos ediciones especiales.

En principio se trata de una serie de inversionistas norteamericanos dedicados a la industria azucarera y propietarios de extensísimas tareas sembradas de caña de azúcar en el este de la República Dominicana, quienes, acompañados con un puñado de asociados de origen antillano, a inicios de los años 70 deciden utilizar grandes extensiones de terrenos poco aptos para la producción agrícola, para un desarrollo inmobiliario internacional de alto nivel, fundamentalmente de segundas residencias vacacionales. El nombre de Charles Bluhdorn, de origen austríaco, radicado en New York City y presidente de la Gulf + Western, una de las compañías de capital público más exitosas de todos los tiempos, se hace inevitable: Bluhdorn, originalmente interesado en los temas de la industria del Central Romana, uno de los enclaves productivos más poderosos del mundo, orienta su mirada al potencial de la zona en el tema del turismo vacacional. Bluhdorn a todas luces creó un vínculo emocional fuerte en el país, como se verá, y decidió invertir en proyectos de naturaleza cultural y social -Altos de Chavón viene de inmediato al discurso-, que no estaban orientados a la explotación de un producto económicamente atractivo.

El cubano Alvaro Carta, al frente de la operación local, convence a Bluhdorn de invertir en esta idea, y obtiene carta blanca para atraer los talentos de Pete Dye y William Cox, diseñador de campos de golf y arquitecto, respectivamente, ambos de gran renombre internacional, para producir los primeros proyectos que, junto a una hábil estrategia de seducción de celebridades, logró que la idea prendiera y poco a poco se creara un mercado de rápido y rentable crecimiento. Muy poco después, el dominicano Alfonso Paniagua, al frente del mercadeo y ventas, motoriza un proceso en el que familias y propietarios nacionales adquieren propiedades especialmente diseñadas para este público, alcanzando así, en poco tiempo, construir una imagen de gran potencia en la cultura del ocio en la República Dominicana, e ir consolidando una noción de comunidad, antes ausente. Una imagen que no solo creó un standard de calidad mucho más alto en el público, sino un modo de proceder eficiente de gestión total en el país.

Los proyectos de los primeros años estuvieron diseñados por Cox, quien sin duda alguna, creó e institucionalizó la filosofía e identidad de Casa de Campo. Cox, talentosamente, asumió una mirada inspirada en la arquitectura histórica del Central Romana, realizada en los orígenes del Ingenio por la Porto Rico Sugar Co, un grupo de instalaciones de hermosa factura hoy con más de 100 años de existencia, que constituyen uno de los “bateyes” más coherentes y bien conservados del planeta. Esta arquitectura posee un imaginario frecuente en otras comunidades azucareras -Boca Chica es un ejemplo cercano- y se apoya en construcciones de techos inclinados, cubiertas de láminas metálicas sobre estructuras de madera, muros gruesos de piedra caliza local expuesta en las fachadas, verandas y plafones térmicos, repertorio con el que fueron realizadas las obras del batey, sean domésticas o laborales. Además de apreciar esta rica paleta, Cox se empleó a fondo adaptándose al clima, y propició el uso de profundos aleros y voladizos, louvers de madera de piso a techo, estructuras de madera expresivas y espacios dotados de ventilación cruzada e iluminación natural, siempre tamizada, componentes de todo un sistema de dispositivos arquitectónicos que de una manera u otra, determinaron el modo de actuar de casi todos los arquitectos que le han seguido, -despachos y creadores locales como Oscar de la Renta, José Horacio Marranzini o Caralva, estos últimos con un destacadísimo papel en estas etapas tempranas y en la idealización de Altos de Chavón- o internacionales -Roberto Coppa, Marco Aldaco, Hugh Newell Jacobsen son solo varios destacados-, gracias a la determinación de códigos de diseño certeramente controlados –ma non troppo– por la Oficina de Ingeniería y Planificación de Costa Sur.

Esta edición revisa con detalle, por primera vez en el panorama editorial internacional, las obras pioneras de Cox y de otros autores. El protagonismo de Roberto Coppa se hace indispensable de señalar en la transformación cosmética de Altos de Chavón, y de Gianfranco Fini en la materialización de la Marina; otros muchos autores han dejado su huella, y de alguna manera han creado un espacio existencial muy cercano a la idea original: un lugar de vida grata, abierto al espacio natural en una comunidad de fácil vivir y con la equilibrada dosis de privacidad y de convivencia colectiva. En el próximo número detallaremos muchas de las obras recientes de relevancia. Sirva este como bitácora del primer acto de esta obra bipartita.

Queremos agradecer sinceramente al amigo Arq. Adolfo Despradel, Director de la Oficina de Ingeniería y Planificación de Costasur, y a todo su equipo, quienes nos dieron un apoyo extraordinario participando a a modo de coeditores. Igualmente a David Peacock, cuyos textos escritos con Adolfo en Casa Life han sido revisados exclusivamente para AAA. Igualmente a los fotógrafos Alfredo Esteban, Ricardo Briones y Gustavo José Moré (Photo GUM), quienes enriquecieron la edición con sus magníficas imágenes. Agradecimiento especial para Dominique Bluhdorn y Alfonso Paniagua, por las reveladoras entrevistas brindadas aqui reseñadas. Muchas gracias a todos.

AAA se ha hecho eco de la problemática urbana, fenómeno creciente en todas las ciudades del mundo, pero particularmente compleja en Santo Domingo. Aqui reseñamos in extenso la redacción del documento Carta a Santo Domingo, producto del intercambio de visiones y del análissi de un grupo de profesionales y ciudadanos convocados por la UNPHU a iniciativa del periódico Listón Diario, con el objetivo de propones ideas y estrategia dirigidas a aliviar los problemas de la ciudad en cinco cursos de acción, señalados en el documento. Nos parece importante acotar esta iniciativa y hacerla viable como un proyecto abierto, siempre en curso de acción. De nuevo hospedamos un texto del Arq. Federico Vegas, escritor y diseñador venezolano, quien nos visita con mucha frecuencia. En esta ocasión se trata de un texto provocador sobre los 500 años de la ciudad de Caracas, urbe de gran vitalidad que está sufriendo en silencio el maltrato y la indiferencia de toda una sociedad.

Gustavo Luis Moré

AAA068

USD $10.00USD $20.00

Como una edición anual que cada vez adquiere más representatividad y trascendencia cultural, AAA068 presenta un inventario de obras relativas al mundo de la arquitectura de interiores, esta vez ampliado para incluir proyectos realizados en México, Perú y Colombia, además de en la República Dominicana. De entrada agradecemos a los amigos Arq. Juan Bernardo Dolores, quien nos remitió información de primera mano desde su país México y desde Perú, y al Arq. Ricardo Vives, quien a su vez actuó desde Colombia. La selección dominicana pretendió dar acceso a proyectistas jóvenes que apenas irrumpen en el mercado laboral pero poseen calidad sobrada para merecer su espacio en la página.

En verdad cada vez más el diseño de interiores ocupa un sitial de importancia en la concepción de una arquitectura integral. Este hecho se evidencia no sólo en los espacios domésticos, sean estos primeras o segundas residencias, o en los cada vez más frecuentes apartamentos en alojamientos colectivos, sino también en instalaciones institucionales y comerciales. Ya no resulta extraño trabajar en un proyecto de edificación que incorpore como instrumento creativo potencializador a profesionales de esta especialización; Las simbiosis creativas pueden ser generalmente muy positivas para el mismo proyecto y para la operación futura de las obras. La complejidad de los programas actuales exigen ya la participación de consultores dedicados a las diversas áreas que componen la redacción total de la arquitectura contemporánea.

Ya la idea de un “decorador”, como maquillista superficial de los interiores, como terminador escenográfico, ha sido superada y se queda corta ante la realidad de equipos de interioristas que definen terminaciones arquitectónicas, precisan las necesidades operativas de los espacios, cuantifican y concertar los acabados, el mobiliario, la señalética y el arte, concentrando sus esfuerzos en territorios de actuación poco frecuentados por el sólo proyecto arquitectónico, salvo en contadas excepciones.

Esta edición lo demuestra, a través de los bloques tipológicos en la que ha sido organizado su contenido: residencias, restaurantes y oficinas.

Hay autores que se especializan en interiores residenciales; otros en corporativos o comerciales. Otros sin embargo, son capaces de brillar en circunstancias proyectuales diversas. Cada día más, el escenario de actuación de los interioristas es más amplio en el panorama latinoamericano -ámbito apenas esbozado en esta edición- y en particular, en el dominicano. Esperamos hacer de esta frecuente edición de AAA Interiores, un vehículo más atractivo para apoyar el desarrollo de este significativo oficio.

Rafael Calventi Gaviño, In Memoriam

Al cierre de esta edición recibimos la amarga noticia del fallecimiento del arquitecto dominicano Rafael Calventi. Durante los últimos años se había desempeñado en el cuerpo diplomático dominicano, ocupando el puesto de embajador en las sedes de Ciudad México, Buenos Aires, Roma y Berlín. Este digno y sobresaliente periplo, asumido ante un cambio de vida en su esfera personal, le distanció de su oficina de arquitectura, espacio que le permitió realizar un grupo de obras de extraordinaria calidad en el escenario nacional, tales como el Banco Central de la República Dominicana, el Palacio de los Deportes de Santiago, el Monumento a la Restauración en Capotillo, el edificio de la Pan American Life (PALIC, hoy MAPFRE BHD) y un sinnúmero de obras privadas, residencias -su propia casa y la desaparecida Mastrolilli como ejemplos excelsos- y edificios colectivos -dentro del que se destaca la Torre Libertador- que, junto a su presencia continua y provocadora en los medios y su trabajo como académico en las aulas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, le han garantizado un sitial como uno de los grandes maestros de la arquitectura de la segunda generación moderna en la República Dominicana.

Coherente en sus postulados críticos e ideológicos, su arquitectura transitó por una formalización enraizada con las formulaciones modernas. Pocas obras se permiten licencias manieristas o posmodernas; el alma y el cuerpo de sus obras son producto de un profundo entendimiento de la tardomodernidad, hecho que críticos como Omar Rancier y Roberto Segre han manifestado en múltiplos escritos.

De Rafael Calventi aprendí infinidad de cosas, tanto en el aspecto personal como en el profesional. Su entrega a la arquitectura era tal que resulta imposible desligar uno del otro. Mi primer contacto con Calventi fue la entrevista que le realicé para el Arquivox #2, revista que en los años 80 editaba como parte de mis responsabilidades en el Grupo Nueva Arquitectura. Esa entrevista me abrió las puertas a su mundo de arquitectura como oficio profesional de gran altura, con consciencia plena de los temas estéticos, técnicos, sociales y económicos del mestiere.

Era obvia su formación no solo en academias europeas de gran calidad, sino sus experiencias en despachos como los de Marcel Breuer, Pier Luigi Nervi, Pierre Dufeau, etc. En el año de 1985 me invitó a colaborar en su libro Arquitectura Contemporánea en la República Dominicana, proyecto en el que compartimos por varios años intensamente, y nos vinculó en una relación personal y profesional muy sólida.

Su ejemplo en el taller, en el manejo del personal, en las relaciones con sus clientes, privados e institucionales, de alguna manera crearon un modo de proceder imposible de no admirar. Mantuve con él, a lo largo de los años, una relación personal sin paredes ni antifaces. A veces recio y rígido, en otras tierno y humano, Calventi fue un arquitecto de excelencia mundial, incómodamente adaptado a la realidad dominicana. (GLM)

Gustavo Luis Moré y María del Mar Moré

AAA067

USD $10.00USD $20.00

Desde sus inicios, AAA ha querido ofrecer cada año una visión regional y nacional actualizada, del acontecer en materia de arquitectura, interiores, restauro, urbanismo y otras manifestaciones afines a la transformación del espacio habitado. Esta especie de mirada a vuelo de pájaro nunca es completa ni ofrece un panorama estable. El juicio crítico posterior a la mirada debe ser conformado por cada lector, con las pocas muestras que llegan a nuestras oficinas editoriales y que finalmente son impresas en las páginas de la revista.

Este es uno de esos ejemplares en los que hemos querido recoger diversas propuestas proyectuales, que abarcan desde la arquitectura privada, la institucional, la vivienda, y finalmente, algunas obras dentro del universo de las infraestructuras públicas de reciente e importante aparición, como lo es el sistema de la primera línea del Teleférico de Santo Domingo, que acompañamos con una experiencia similar de reciente factura en Bolivia. Los casos de Medellín y de Rio de Janeiro ya han trascendido sus fronteras y se han hecho paradigmáticos en otros países. Este es el primer ejemplo realizado en la República Dominicana —a nuestro conocimiento en todo el Caribe— y por lo que parece, no será el último. También ofrecemos varias obras recientes realizadas en Trinidad y Tobago por el destacado equipo de acla:works, una de las firmas de mayor prestigio en el Caribe anglosajón. Además, gracias a la gestión del colega Jesús Yépez, editor de la revista Entrerayas, en Caracas, presentamos dos obras en ese país y una de las estaciones del Teleférico de la Paz, Bolivia.

AAA ha transitado en sus recientes ediciones, una serie de números temáticos que han tenido un impacto notable en la República Dominicana: AAA061 dedicado a la actualidad de la arquitectura dominicana 2016. AAA062 fue un importante número monográfico que tuvo como tema la movilidad urbana en la ciudad de Santo Domingo, aspecto crítico de la situación actual de la capital dominicana, número de gran aliento muy bien recibido por entendidos y por el público en general; AAA063 fue una edición que hizo énfasis sólo en proyectos, titulada “El imaginario de la arquitectura dominicana”, en la que dibujamos un panorama de las expectativas de la arquitectura actual en la RD; AAA064, también monográfico, fue un número que se ocupó de los más importantes desarrollos en altura de la ciudad de Santo Domingo, en una visión pionera, realista y esperanzadora. AAA065 cubrió nuestra periódica y tradicional edición dedicada a reseñar los mejores trabajos de interiorismo en la RD. Por último AAA066 fue dedicado —por primera vez en el mundo se realizaba una edición coherente e integral sobre este tema— al célebre desarrollo turístico de Punta Cana en el este de la República Dominicana. Esperamos seguir con números temáticos, algunos sorpresivos, con contenido de cierta relevancia, y otros que siguen nuestra tradición de ofrecer, como por ejemplo nuestro número anual dedicado a los interiores arquitectónicos de mayor calidad en el país.

Entendemos que la responsabilidad de una revista vá más allá. que la de reseñar la contemporaneidad, desde un punto de vista profesional. Un vehículo como este permite transformar la cultura del espacio creando opinión critica, democrática e informada, de la realidad actual, cubriendo tanto el pasado como el futuro de manera equilibrada. AAA está consciente de esto, y se ha dedicado a crear contenido, a despertar, por medio de la palabra y la imagen, una conciencia ciudadana actualizada y responsable, que permita orquestar cambios en el espacio con una sensibilidad particular y universal. Publicar es un acto creativo, si se atienden las necesidades que en verdad operan en el trasfondo de los hechos.