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AAA073

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Arquitectura de Interiores en RD, 2019

El panorama del 2019 relativo al universo del diseño y la arquitectura de interiores en la República Dominicana ofrece pocos cambios, más bien la confirmación del consolidamiento de los estudios y profesionales dedicados más frecuentemente al tema, y a las tipologías a las que se dedican estos esfuerzos. De hecho el itinerario presentado en AAA073, la quinta edición dedicada al tema, se ha clasificado tipológicamente, atendiendo a las abundantes muestras de obras recibidas en nuestras oficinas editoriales, previamente a la selección final aquí aparecida. Cada día esta tirada anual dedicada al tema se hace relevante para la cultura local, convirtiéndose en un termómetro que mide el estado actual del arte en este aspecto.

Uno de los asuntos más interesantes es la independencia de la escala de la intervención versus la calidad del resultado. Hay obras de mínima superficie que logran plasmar una verdadera poética del lugar en dos o tres habitaciones contiguas. Esto expresa la verdadera vocación de un trabajo que cada vez se hace más exigente en la escena urbana, sobre todo, y que aprovecha cualquier encargo para ensayar propuestas y obtener ambientes de evidente calidad en el proceso.

Una de las intervenciones más abundantes es la de apartamentos unifamiliares en alguna de las docenas de torres que se han venido realizando en diversas zonas de la ciudad de Santo Domingo, sobre todo en el Polígono Central. Ya se ha convertido en una dinámica común el que parejas jóvenes -y otros no tantos- comisionen a interioristas para ayudarles a amueblar, decorar y a darle identidad propia a estos espacios generalmente de limitada superficie. A pesar de que las respuestas ante tales comisiones suele ser muy parecida -dada la ubicuidad del programa habitacional y la reiterativa formulación de la solución arquitectónica-, pueden aparecer acercamientos de gran originalidad y arrojo. Este tema es un fenómeno de cercana data, pero ya se está convirtiendo en un nicho de mercado continuo y democrático sobre todo, para jóvenes diseñadores. El acceso a obras de arte de solidez y mobiliarios de marca, ya es un tema recurrente, al igual que la manera desenfadada con la que se proyectan estos ambientes en altura.

Hemos ya visto en ediciones anteriores el trabajo de interiores realizado en villas vacacionales situadas en las diversas localidades turísticas y naturales del país. Desde hace casi 40 años el complejo de Casa de Campo definió la ruta para interiores de calado con villas diseñadas tanto por autores internacionales como locales, que han dejado una impronta rica, variadísima y estimulante. Poco a poco otros desarrollos continuaron con esta práctica, potenciando generalmente el espíritu del lugar por medio de intervenciones coherentes y atractivas. En esta edición se presentan varias viviendas que precisamente exploran ese tema del contexto preexistente: la Estancia Malú, de Emely Cruz en Jarabacoa, la villa en Cap Limón de Yudelka Checo, una villa en Samaná Bay, de Sandy Ehlert, y otras de gran elegancia.

Era de esperarse que ante el empuje de la economía local de las últimas décadas, los negocios y oficinas también adoptaran la solución de involucrar profesionales del diseño para sus instalaciones. Este número presenta varios casos de gran luminosidad; otros muchos pueden encontrase en instalaciones desconocidas por AAA, pero seguramente existentes.

La vibrante actualidad del diseño de interiores en la República Dominicana es un hecho incontrovertible. Durante el mes de septiembre fue realizado un esfuerzo loable por un equipo de jóvenes diseñadores de valía, quienes se arrojaron a la celebración del primer Design Week Dominican Republic. Más allá de los resultados, muy alentadores por cierto, este fue un evento intensamente exitoso y provocador que esperamos siga siendo realizado.

María del Mar Moré / Gustavo Luis Moré

AAA068

USD $10.00USD $20.00

Como una edición anual que cada vez adquiere más representatividad y trascendencia cultural, AAA068 presenta un inventario de obras relativas al mundo de la arquitectura de interiores, esta vez ampliado para incluir proyectos realizados en México, Perú y Colombia, además de en la República Dominicana. De entrada agradecemos a los amigos Arq. Juan Bernardo Dolores, quien nos remitió información de primera mano desde su país México y desde Perú, y al Arq. Ricardo Vives, quien a su vez actuó desde Colombia. La selección dominicana pretendió dar acceso a proyectistas jóvenes que apenas irrumpen en el mercado laboral pero poseen calidad sobrada para merecer su espacio en la página.

En verdad cada vez más el diseño de interiores ocupa un sitial de importancia en la concepción de una arquitectura integral. Este hecho se evidencia no sólo en los espacios domésticos, sean estos primeras o segundas residencias, o en los cada vez más frecuentes apartamentos en alojamientos colectivos, sino también en instalaciones institucionales y comerciales. Ya no resulta extraño trabajar en un proyecto de edificación que incorpore como instrumento creativo potencializador a profesionales de esta especialización; Las simbiosis creativas pueden ser generalmente muy positivas para el mismo proyecto y para la operación futura de las obras. La complejidad de los programas actuales exigen ya la participación de consultores dedicados a las diversas áreas que componen la redacción total de la arquitectura contemporánea.

Ya la idea de un “decorador”, como maquillista superficial de los interiores, como terminador escenográfico, ha sido superada y se queda corta ante la realidad de equipos de interioristas que definen terminaciones arquitectónicas, precisan las necesidades operativas de los espacios, cuantifican y concertar los acabados, el mobiliario, la señalética y el arte, concentrando sus esfuerzos en territorios de actuación poco frecuentados por el sólo proyecto arquitectónico, salvo en contadas excepciones.

Esta edición lo demuestra, a través de los bloques tipológicos en la que ha sido organizado su contenido: residencias, restaurantes y oficinas.

Hay autores que se especializan en interiores residenciales; otros en corporativos o comerciales. Otros sin embargo, son capaces de brillar en circunstancias proyectuales diversas. Cada día más, el escenario de actuación de los interioristas es más amplio en el panorama latinoamericano -ámbito apenas esbozado en esta edición- y en particular, en el dominicano. Esperamos hacer de esta frecuente edición de AAA Interiores, un vehículo más atractivo para apoyar el desarrollo de este significativo oficio.

Rafael Calventi Gaviño, In Memoriam

Al cierre de esta edición recibimos la amarga noticia del fallecimiento del arquitecto dominicano Rafael Calventi. Durante los últimos años se había desempeñado en el cuerpo diplomático dominicano, ocupando el puesto de embajador en las sedes de Ciudad México, Buenos Aires, Roma y Berlín. Este digno y sobresaliente periplo, asumido ante un cambio de vida en su esfera personal, le distanció de su oficina de arquitectura, espacio que le permitió realizar un grupo de obras de extraordinaria calidad en el escenario nacional, tales como el Banco Central de la República Dominicana, el Palacio de los Deportes de Santiago, el Monumento a la Restauración en Capotillo, el edificio de la Pan American Life (PALIC, hoy MAPFRE BHD) y un sinnúmero de obras privadas, residencias -su propia casa y la desaparecida Mastrolilli como ejemplos excelsos- y edificios colectivos -dentro del que se destaca la Torre Libertador- que, junto a su presencia continua y provocadora en los medios y su trabajo como académico en las aulas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, le han garantizado un sitial como uno de los grandes maestros de la arquitectura de la segunda generación moderna en la República Dominicana.

Coherente en sus postulados críticos e ideológicos, su arquitectura transitó por una formalización enraizada con las formulaciones modernas. Pocas obras se permiten licencias manieristas o posmodernas; el alma y el cuerpo de sus obras son producto de un profundo entendimiento de la tardomodernidad, hecho que críticos como Omar Rancier y Roberto Segre han manifestado en múltiplos escritos.

De Rafael Calventi aprendí infinidad de cosas, tanto en el aspecto personal como en el profesional. Su entrega a la arquitectura era tal que resulta imposible desligar uno del otro. Mi primer contacto con Calventi fue la entrevista que le realicé para el Arquivox #2, revista que en los años 80 editaba como parte de mis responsabilidades en el Grupo Nueva Arquitectura. Esa entrevista me abrió las puertas a su mundo de arquitectura como oficio profesional de gran altura, con consciencia plena de los temas estéticos, técnicos, sociales y económicos del mestiere.

Era obvia su formación no solo en academias europeas de gran calidad, sino sus experiencias en despachos como los de Marcel Breuer, Pier Luigi Nervi, Pierre Dufeau, etc. En el año de 1985 me invitó a colaborar en su libro Arquitectura Contemporánea en la República Dominicana, proyecto en el que compartimos por varios años intensamente, y nos vinculó en una relación personal y profesional muy sólida.

Su ejemplo en el taller, en el manejo del personal, en las relaciones con sus clientes, privados e institucionales, de alguna manera crearon un modo de proceder imposible de no admirar. Mantuve con él, a lo largo de los años, una relación personal sin paredes ni antifaces. A veces recio y rígido, en otras tierno y humano, Calventi fue un arquitecto de excelencia mundial, incómodamente adaptado a la realidad dominicana. (GLM)

Gustavo Luis Moré y María del Mar Moré